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domingo, 20 de mayo de 2018

SOLEMNIDAD DE PENTECOSTES B 2018

SOLEMNIDAD DE PENTECOSTES B 2018
Lecturas: Hech 2,1-11; Salmo 103; 1 Co 12,3-7.12-13; Jn 20,19-23
“Habían sido ya cumplidos los designios de Dios sobre la tierra; pero era del todo necesario que fuéramos hechos partícipes de la naturaleza divina de aquel que es la Palabra, esto es, que nuestra vida anterior fuera transformada en otra diversa, empezando así para nosotros un nuevo modo de vida según Dios, lo cual no podía realizarse más que por la comunicación del Espíritu Santo. Y el tiempo más indicado para que el Espíritu fuera enviado sobre nosotros era el de la partida de Cristo, nuestro Salvador” (S. Cirilo de Alejandría).
Mis queridos hermanos,
Pentecostés es la fiesta del Espíritu Santo. Jesús se lo había prometido a sus discípulos cuando les anuncio su salida temporal de este mundo. Les había pedido que permanecieran en oración en torno a su madre María, en espera orante del cumplimiento de esa promesa. Hoy festejamos el cumplimiento de esa promesa. El Libro de los Hechos nos narra que todos estaban reunidos en el cenáculo, concentrados en oración, cuando se produjo su llegada. Primero se produjo un ruido potente parecido a un viento impetuoso. Luego aparecieron lenguas como de fuego que se posaron sobre cada uno de los presentes. Comenzaron entonces a hablar en diferentes idiomas. ¡Estaba llegando el Espíritu Santo para quedarse definitivamente con la humanidad entera!
Así lo da a entender San Lucas al comentar, en los versículos siguientes, que la multitud de gente que se aglomeró en torno al lugar, procedentes de todas las naciones del mundo, se quedaron asombrados al oír hablar a esos galileos en sus propios idiomas proclamando las grandezas de Dios. El acontecimiento provoca admiración, perplejidad y sobre todo apertura de corazón. Todo esto ocurrió, cincuenta días después de la Pascua.
Pentecostés es el nombre de una de las más importantes fiestas judías, conocida también con el nombre de la fiesta de las semanas, dedicada a recordar la estancia del pueblo de Israel en el monte Sinaí (Dt 16,9-10). El Libro del Éxodo (Ex 19) describe cómo con gran despliegue de estruendo y fuego, Dios se hizo presente y selló una alianza con las doce tribus y les entregó la Ley, para hacer de ellas el pueblo de Dios. Esta fiesta judía quedó como una figura profética que ahora llega a su complimiento.
Hoy, como en aquel entonces, Dios se hace presente, en medio del estruendo y del fuego, y constituye un nuevo pueblo, que no está constituido solo por 12 tribus, sino por todas las naciones de la tierra. El nuevo vínculo que los une no será una ley escrita sobre tablas, sino el Espíritu Santo, que habitará en los corazones de cada creyente. Si los judíos, en el primer Pentecostés, celebran la fiesta de la alianza, los cristianos, reunidos en el cenáculo, celebran la nueva y definitiva alianza, sellada con el Espíritu en lo hondo del corazón humano, tal como lo había profetizado Jeremías (Jer 31,31-35).
Si en la torre de Babel (Gen 11,5-9), se produjo la dispersión de la humanidad por la confusión de las lenguas y el orgullo humano, ahora es el Espíritu, la tercera persona de la Trinidad, quien llevará adelante la reunificación de la humanidad, de la cual la Iglesia es un sacramento.  Así la presenta el Concilio Vaticano II: “La Iglesia es en Cristo como un sacramento, o sea signo e instrumento de la unión íntima con Dios y de la unidad de todo el género humano” (Constitución Lumen Gentium No 1). Desde entonces, la gran misión de la Iglesia en este mundo, es la comunión, siguiendo el modelo de la misma Santísima Trinidad, tres personas en un solo Dios, unidas indisolublemente por el vínculo del amor mutuo.
Jesús le había dicho también a los suyos, antes de ascender a los cielos, que el Gran Don de Dios, es decir el Espíritu Santo, vendría sobre ellos y recibirían su fuerza “para ser sus testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaría y hasta los confines de la tierra” (Hech 1,8). Es por eso que, desde el mismo momento en que el Espíritu irrumpe sobre ellos, salen a la calle y empiezan a proclamar sin miedo, a Jesucristo y su Buena Nueva de salvación.
Esta sigue siendo la misión de la Iglesia: dar testimonio de unidad, de comunión, de fraternidad. El Espíritu Santo es el gran Maestro, la gran herramienta con la cuenta la Iglesia y los cristianos para llevar a cabo ese mandato. Ya no será solo Jesús el poseedor del Espíritu, ni solo los apóstoles, ni solo algunos cristianos. Ahora serán todos los vivientes de este planeta los que podrán recibirlo. Es la primera gran afirmación que hace Pedro inmediatamente después de recibir el don del Espíritu, citando la profecía del profeta Joel: “Sucederá en el final de los tiempos que derramaré mis Espíritu sobre todos los vivientes” (Jl 3,1-5).
Y la gran fuerza unificadora de la humanidad que nos comunica a todos el Espíritu es el amor. “El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo que se nos ha dado” (Rm 5,8). Se inicia una nueva humanidad, regida por el amor de Cristo comunicado por el Espíritu Santo, en lugar de la vieja humanidad de Adán, de Caín y de sus descendientes, una humanidad de hombres y mujeres iguales en dignidad, un nuevo pueblo, que tiene a Cristo por cabeza, integrado por hijos e hijas de Dios, iguales en dignidad, y en cuyo corazón habita el Espíritu Santo. Su ley fundamental: el nuevo mandato de amar como el mismo Cristo nos amó (Jn 13,34). Su misión última: dilatar más y más el Reino de Dios en este mundo, ya iniciado por el mismo Dios en la tierra. Su fuerza y motivación primordial: la esperanza de llegar a la consumación cuando Cristo se manifieste y recapitule toda la creación y la humanidad y la coloque a los pies de su Padre y así esté El todo en todos (Cfr LG 9b y 1 Co 15,26-28).
A todos los cristianos, miembros de la Iglesia, nos toca, por consiguiente, por un lado, luchar arduamente para erradicar de este mundo toda clase de discriminaciones, exclusiones, esclavitudes, para que, como dice Pablo “no haya distinción entre judío y griego, entre esclavo y libre, entre varón y mujer, sino que seamos todos uno en Cristo Jesús” (Gal3,38).  Y por otro, proponer modelos de familia, de comunidad, de asociaciones pequeñas, medianas y grandes, en todos los campos, donde se viva a fondo la reconciliación, el encuentro, el entendimiento, la integración, la fraternidad, la vida comunitaria. Acabar con la civilización del hombre lobo del hombre y edificar la civilización de la fraternidad universal.
Todo eso es posible, solo si llevamos dentro de nosotros la fuerza del Espíritu. ¡Es grande el vacío del hombre si Él nos falta por dentro! (Cfr. Secuencia de la misa de hoy). Sólo Él nos puede llevar a la verdad completa y abrir nuestras inteligencias al sentido profundo de las Escrituras. Sólo Él nos puede llevar a la fe en la presencia de Jesús en la hostia consagrada y en el hermano pobre y desamparado. Sólo Él puede arrancar nuestro corazón cainítico e injertar en nosotros el corazón palpitante de Jesús, para dar nuestras vidas por el bien del prójimo.
Sólo Él nos comunica la fuerza para enfrentar victoriosamente las asechanzas del Maligno y vencer sus tentaciones. Sólo Él, “en una humanidad dividida por las enemistades y las discordias (…) hace posible que los enemigos vuelvan a la amistad, los adversarios se den la mano, y los pueblos busquen la unión”. Solo Él con su acción eficaz consigue que las luchas entre hermanos se apacigüen, crezca el deseo de la verdadera paz, basada en la justicia; “que el perdón venza al odio y la indulgencia a la venganza” (Cfr. Plegaria eucarística de la reconciliación II). Sólo con Él es posible superar la civilización egolátrica y materialista y construir una nueva humanidad basada en el servicio y la amistad entre los pueblos.
Todos, mis queridos hermanos, necesitamos pedir este Don del Espíritu Santo para tener el empuje y el entusiasmo necesarios para ser, en Cristo Jesús, testigos de la vida y de la fraternidad verdaderas y poder trabajar activamente en la transformación integral de Venezuela en la casa común de una sola familia donde vivamos como hermanos con las puertas abiertas al mundo entero.
¡Ven, Espíritu Santo! renueva los corazones de nosotros tus fieles y ¡enciende en nuestros corazones el fuego de tu amor!
Maracaibo, 20 de mayo de 2018
+Ubaldo R Santana Sequera FMI
Arzobispo de Maracaibo

sábado, 3 de enero de 2015

HOMILÍA EN LA FIESTA DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR 2015

HOMILÍA EN LA FIESTA DE LA EPIFANÍA DEL SEÑOR 2015
Muy queridos hermanos,
La fiesta de hoy es muy popular en nuestro país. Estamos acostumbrados desde pequeños a ver representar la escena de la llegada de los tres Reyes Magos, uno blanco, uno negro y otro amarillo, montados sobre sus camellos, trayendo en sus cabalgaduras regalos para el niño Dios que vienen a adorar. Hasta nombres le hemos puesto a cada uno de ellos: Melchor, Gaspar y Baltasar. La sencillez y la ingenuidad de estas imágenes nos pueden sin embargo esconder el núcleo del mensaje que trae este evangelio de San Mateo. Por eso los invito a detenernos ante el texto y repasar su historia. Es el mensaje de la salvación universal en Cristo Señor.
Mateo no dice que eran reyes. Solo magos procedentes del Oriente. La palabra magos no designa necesariamente gente dedicada a la magia sino astrónomos, que escrutan los astros y tratan de ayudar a la gente con su sabiduría. Del oriente para los judíos no puede venir nada bueno. De allá vinieron los persas, los babilonios, los asirios, poderosos imperios invasores que los mantuvieron sometidos a su pesado yugo opresor. Allá fueron desterrados por 70 años. Tierra poblada de  paganos opresores, de idólatras que ignoran al verdadero Dios y adoran los astros y los fenómenos celestes.
Pero sorprendentemente es precisamente de allá que van a venir ahora gente completamente diferente. Estos magos, estudiando las estrellas,  han descubierto una nueva y llegan a la conclusión, aplicando la lógica y  su sabiduría, de que esta Nova es la señal del advenimiento del anhelado y esperado salvador que va a nacer en el pueblo judío.  Deciden sin más dilación salir en su búsqueda hasta encontrarlo. Según sus datos humanos, se imaginan que lo hallarán en la capital, Jerusalén, en el palacio real de la ciudad y hacia allá se dirigen. Al enterarse de su llegada el rey Herodes se sobresalta. ¿Cómo? ¿Un nuevo rey de los judíos? Si él es el que ha sido nombrado por el emperador romano rey de los judíos. No puede haber otro y si lo hubiese hay que eliminarlo de una vez.
Herodes consulta a las autoridades religiosas judías. Los letrados y sumos sacerdotes saben dónde según las Escrituras, va a nacer el Mesías pero no hacen absolutamente nada para ir a corroborarlo, dar con el Mesías y adorarlo.  Esto es lo que encontrará Jesús a lo largo de toda su vida: rechazo frontal de las autoridades políticas e indiferencia y hostilidad de parte de los dirigentes religiosos. Al final los dos poderes se confabularán con los romanos para acabar con él. Solo los pequeños, los sencillos y los buscadores sinceros de la verdad, como estos magos, lo acogerán y se prosternarán ante él reconociendo su señorío mesiánico.
Los Magos prosiguen su camino. A sus conocimientos científicos se ha añadido la iluminación de las sagradas escrituras pero es la estrella la que, de allí en adelante, los va a guiar. Unas veces se esconde, otras veces aparece llenándolos de inmensa alegría. Por fin ésta se detiene donde está el niño con María, su madre, y  cayendo de rodillas ante él lo adoraron. Después, ponen a su servicio las riquezas que traen y los tesoros más valiosos que poseen. De allí en adelante su vida será otra. Dice el evangelista que no regresaron por la capital sino por otro camino. El camino cristiano de los seguidores de Jesús. Este Niño puede contar con ellos pues lo reconocen como su Rey y Señor. El Papa Francisco dice al inicio de su Exhortación que “la alegría del evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús.” (EG 1)
De los magos no sabemos más nada pero han cumplido su misión. Han llegado a la meta. Han encontrado al que buscaban.  Y seguramente como los pastores “se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que había visto y oído”  (Lc 2,20) y contaron todo lo que se les había dado a conocer de ese niño. Con ellos se inicia ya la difusión del cristianismo en el mundo.  Y para nosotros, hermanos, ¿se nos ha dado también la gracia de este encuentro?  Francisco nos dice que “cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio” (EG 20).
Para nosotros celebrar hoy la fiesta de la Epifanía es colocar nuestros pasos tras las huellas dejadas por los magos cuando regresaron a su patria por otro camino. Venezuela está reclamando a gritos que los cristianos y los hombres y mujeres de buena voluntad nos pongamos de acuerdo, más allá de nuestras diferencias políticas e ideológicas, para construir el país por otro camino. Nuestra Iglesia también está necesitando que los católicos salgamos de nuestra pasividad y nos atrevamos a transitar por otros caminos. No basta saber las Escrituras. Hay que ponerse en camino, salir de las rutinas. Nuevamente el Papa nos  apremia: “Fiel al modelo del Maestro, es vital que hoy la Iglesia salga a anunciar el Evangelio a todos, en todos los lugares, en todas las ocasiones, sin demoras, sin asco, sin miedo. La alegría del Evangelio es para todo el pueblo, no puede excluir a nadie” (EG 23). Vamos a tener una gran oportunidad con la realización el próximo mes de julio de la Asamblea Nacional de Pastoral.
Dentro de poco será el momento de la consagración del pan y del vino y nos pondremos de rodillas para adorar a Jesús que se hace presente bajo las especies eucarísticas. Los Magos se bajaron de sus camellos, se bajaron de la altura de su ciencia astral, se abajaron de su orgullo ante el niño de Belén, se pusieron de rodillas y lo adoraron. Luego cambiaron de vida y se regresaron a su casa por otro camino.  Ante el hermoso gesto de estos hombres  nosotros tenemos que hacernos algunas preguntas decisivas: ¿ante quién nos arrodillamos nosotros?  Rodilla en tierra si pero no para matar ni idolatrar ningún ser humano. Solo ante el Santísimo Sacramento. Solo ante la hostia consagrada. Solo ante un hermano herido que hay que recoger en el camino y socorrer con prontitud.

¿Cómo se llama el «dios» que adoramos en el fondo de nuestro ser? Nos decimos cristianos, pero ¿vivimos adorando al Niño de Belén? O ¿nuestros dioses verdaderos son “tesoros de la tierra que la polilla y la herrumbre echan a perder y que los ladrones, perforando los muros, pueden  robar”? (Mt 6,19-20) ¿Ponemos a los pies del Niño Dios nuestras riquezas y nuestro bienestar, nuestra misma  vida para que sirvan a hacer realidad el pedazo de Evangelio de  fraternidad, de  justicia y de  paz que nos toca a nosotros concretar? ¿Estamos dispuestos a escuchar su llamada a entrar este año en el reino de Dios y su justicia?
Cuando los magos, guiados por la estrella, dieron con el niño, allí a su lado estaba su Madre María “conservando todas estas cosas en su corazón”. La estrella que nos puede guiar este año hacia Jesús y enseñarnos suficiente humildad para arrodillarnos ante él y adorarlo se llama María. Así la llaman nuestros pastores: la Estrella de la Evangelización. Dejémonos guiar por ella, que sea nuestro seguro e infalible GPS que nos ponga a los pies de Jesús, que está en la eucaristía, en los evangelios y en los cuerpos y corazones heridos de los pobres y necesitados de amor.

+Ubaldo  R Santana Sequera FMI
Arzobispo de Maracaibo



jueves, 1 de enero de 2015

FELIZ Y PRÓSPERO AÑO NUEVO 2015

FELIZ Y PRÓSPERO AÑO NUEVO
 
En los primeros días de este año 2.015 que el Señor nos regala, es propicia la ocasión para hacer un balance de vida del año recientemente concluido y hacer propósito para el que hemos iniciado. Mirando hacia atrás vemos, en primer lugar,  una montaña de beneficios y dones que Dios, en su infinita bondad, nos ha concedido. Por eso, elevamos nuestro corazón y decimos: “en verdad, es justo y necesario, darte gracias, siempre y en todo lugar”. Pero también vemos otra montaña formada por nuestras faltas, defectos, pecados, y, como el publicano en el templo, indignos de levantar nuestra mirada, de corazón, le decimos “ten piedad de nosotros que somos pecadores”. Pero lo más importante es que dirigimos nuestra mirada adelante, a este nuevo año que iniciamos, quizá haciéndonos la señal de cruz, le decimos al Señor que lo queremos vivir cerca de él, que nos conceda su  gracia para que, en medio de las dificultades y  el dolor, nunca nos apartemos de él.

Este nuevo año 2.015, es como un libro nuevo que el Señor nos concede, tiene 365 hojas y en él debemos escribir la historia de nuestra vida y también la historia de nuestra relación cotidiana con el Señor. Querido hermanos, permítanme darles algunos consejos para que le saquemos frutos de vida eterna a este nuevo año.
.-  Tengamos  la actitud de la Santísima Virgen María “María guardaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”. El cristiano de este siglo, para que realmente sea “cristiano”, es decir, “seguidor de Jesús”, “con los mismos sentimientos de Cristo Jesús”, debe ser místico, debe tener una experiencia personal con él. No basta que tenga un “barniz”, o sea, religioso desde el punto de vista sociológico, o emotivo, pues tendrá que ir contra corriente. Mientras más estemos en Dios, tendremos más serenidad, capacidad de ver las cosas con objetividad y acertaremos más en nuestras decisiones. No olvidemos nunca que nuestra existencia está repleta de decisiones. Me comentaba un sacerdote muy cercano a mi persona : “Un amigo piloto que hacía vuelos trasatlánticos solía pedirme la bendición de viaje antes de iniciar esos largos recorridos. Un día en el que el tiempo andaba muy revuelto por las tormentas y él se disponía a realizar uno de estos desplazamientos, le manifesté mi preocupación por las condiciones meteorológica, y me dijo: no te preocupes, es cuestión de subir un poco más. Arriba no hay turbulencia…”. 

.- Cumplir el deber de cada día, pues es el camino que nos llevará al encuentro con Dios. No hacer cosas extraordinarias sino hacer extraordinariamente bien las cosas ordinarias, para escuchar la alabanza de Jesús: “Muy bien, siervo bueno y fiel; has sido fiel en lo poco, te constituiré sobre lo mucho, entra en el gozo del Señor” Mt. 25, 23. La santidad de vida se compone de muchos actos de amor: honradez, puntualidad en el trabajo, sinceridad, afabilidad en el trato, orden...Cuando alguien sucumbe en su vida y mide el suelo en su caída, no hay que creer que eso obedezca a una causa repentina. Puede ser por dos razones: una formación defectuosa recibida en el principio de su carrera le ha conducido por una senda defectuosa, o una negligencia persistente ha minado poco a poco su virtud y, dejado crecer los vicios, por lo que se  ha precipitado en una lamentable ruina. Casi siempre esta segunda causa está presente cuando no se cumple el deber de cada día.
.-  “Carpe Diem”: «no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy» o «vive cada momento de tu vida como si fuese el último» o más claramente “aprovecha el día con intensidad y provecho”. El tiempo para un empresario o un hombre de banca es oro, pero para nosotros, los cristianos, es salvación o condenación. El tiempo es la distancia que nos separa del momento en que nos presentemos delante de Dios, el día de nuestra muerte, con las manos vacías o llenas de buenas obras. Y la experiencia nos dice que “la vida en esta tierra es breve, es corta”. Por eso, no podemos darnos el lujo de “matar el tiempo”, “de aburrirnos”, de hacer que las horas pasen sin hacer algo bueno por los que están a nuestro alrededor. La Palabra de Dios nos exhorta: “anden con prudencia, no como necios, sino como sabios, aprovechando bien el tiempo, pues pronto viene la noche, cuando ya nadie puede trabajar, “No nos cansemos de hacer el bien, que a su tiempo cosecharemos, si no desfallecemos. Por consiguiente, mientras hay tiempo hagamos el bien a todos”.
 .- Vivamos con alegría, esperanza y optimismo. Somos hijos del Gran Rey que nos defenderá en nuestras batallas contra nuestros enemigos, externos e internos. Secundemos la iniciativa del Papa Francisco: “comuniquemos con gozo la alegría de tener a un Padre, a Jesús que nos amó y se entregó por nosotros, y al Espíritu que viene en auxilio de nuestra debilidad, nos sostiene y nos perdona”.  
Queridos hermanos, apliquemos estos sencillos, pero profundos consejos para que podamos con letra agradable a Dios llenar el libro de este nuevo año que se abre ante nosotros.
El Señor nos bendiga y nos guarde.
Él haga resplandecer su rostro sobre nosotros  y tenga de nosotros misericordia.
Él vuelva hacia la tierra su rostro y ponga en ella su paz. Amén.




Mons. Ángel Caraballo

Obispo auxiliar

miércoles, 31 de diciembre de 2014

HERMANA FRANCISCA DE LOS ANGELE

Hermana de la Caridad, Dominica de la Presentación de Tours
Carmen de Viboral (Antioquia, Colombia) 16-02-1916, 
Maracaibo (Venezuela) 30-12-2014

Anoche, 30 de diciembre, celebró su Pascua definitiva la Hermana Francisca de los Ángeles, digna hija de la Beata Marie Poussepin, intrépida cristiana, fundadora, en el siglo XVII en Francia, de la Congregación religiosa Hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación de Tours.
Ana Josefa Tobón  Arbeláez, su nombre civil, era una antioqueña de pura cepa, con el temperamento proactivo y la sólida fe de las familias cristianas de esa región colombiana. Enviada  a Maracaibo en 1971, después de algunos años en el Colegio, volcó toda la fuerza de su carisma fundacional y  el impetuoso fervor de su vocación de servicio en sus hermanos más necesitados. El fruto de esos desposorios fue la Casa de la Misericordia, creada en 1981, frente al Colegio de la Presentación, muy cerca del Hospital Universitario. Desde entonces el lugar se volvió, gracias  a la callada y abnegada entrega de la hermana, junto con otras religiosas de su congregación y un generoso cuerpo de voluntarios, en uno de los epicentros marabinos de la manifestación de la divina misericordia.

La Hermana Francisca no oraba solo por la sanación de los cuerpos; también atendía sus necesidades espirituales, pues bien sabía  que las enfermedades del alma son en gran parte la causa de las enfermedades del cuerpo y del espíritu. Los asiduos visitantes muy pronto lo advirtieron también ellos. Por eso acudían a la Casa de la Misericordia no solo en procura de curación física y de medicamentos sino también en búsqueda del camino de la fe, de  la oración, de orientación  espiritual. Y allí los recibía ella con su enorme capacidad de escucha, de amor y de misericordia, que emanaban de ese frágil cuerpecito de mujer.  Ella nunca se atribuyó nada. Todo para ella tenía su fuente en Dios.
La Hermana Francisca  era uno de los pilares orantes que sostenía esta Iglesia local. En los numerosos encuentros que tuve con ella siempre me comentaba cuánto oraba por la santificación de los sacerdotes, de las religiosas, de los seminaristas, por el advenimiento de la paz y de la justicia en Venezuela y por la concordia fraterna entre chavistas y opositores.  Ahora, desde el cielo, estoy seguro que continuará ejerciendo ese mismo servicio en nuestro favor de nuestra Iglesia y de nuestro país.

Mejor regalo no nos podía ofrecer Papa Dios en este año de la vida consagrada que este modelo de mujer que entendió la vivencia de su fe cristiana como una consagración religiosa siguiendo a Cristo contemplativo y sanador en la gran familia de los Dominicos.  Contemplar y entregar lo contemplado es el lema de esta Orden. Ese  fue el oficio de la Hna. Francisca entre nosotros: contempló el amor compasivo de Dios hecho hombre en Cristo Jesús y lo entregó sin reserva alguna y con alegría a los pobres.  
“Jesucristo es el principio y el fin de mi vida”, solía decir ella. Que su vida, su obra y testimonio susciten entre nuestras jóvenes venezolanas muchas vocaciones semejantes a la de esta extraordinaria religiosa. Nuestra Iglesia y nuestro país están hambrientos y sedientos de testigos del amor divino de esta calidad. ¡Gracias, hermana Francisca, por tu siembra de amor  entre nosotros durante estos 43 años!  Ya puedes contemplar, en toda la plenitud de su belleza, el rostro del esposo a quien serviste con tanta fidelidad en todos los que vinieron a verte.
+Ubaldo R Santana Sequera FMI
Arzobispo de Maracaibo

martes, 16 de diciembre de 2014

LA HIJA MENOR TIENE SEIS AÑOS...

En este sexto aniversario del Semanario Católico “La Grey” damos gracias a Dios por el precioso don que le ha hecho a esta Iglesia de evangelizar a través de los Medios de Comunicación Social. Efectivamente, desde sus inicios, la Iglesia local de Maracaibo, bajo la conducción de sus pastores y el apoyo de creativos sacerdotes y seglares, siempre tuvo una clara consciencia de la importancia primordial que tienen los Medios de Comunicación Social para cumplir a cabalidad con el mandato de Nuestro Señor Jesucristo a sus discípulos de llevar su Buena Noticia por el mundo entero (Cf Mt 28,20). 
El primer obispo, Mons. Francisco Marvez, quien tomó posesión de la recién creada diócesis el 10 de febrero de 1898, llevaba por dentro esa inquietud y al encontrarse a su llegada con el diario, “La Lectura Popular” le dio su  aprobación para que circulara con carácter de prensa católica. También dio inicio a la publicación del Boletín Eclesiástico, órgano oficial de la Diócesis del Zulia.

El historiador Iván Darío Parra, en su libro “Los prelados del Episcopado zuliano”, reseña que, durante el episcopado del segundo obispo de la diócesis, Mons. Arturo Celestino Álvarez (1910-1919),  existían varios periódicos que se publicaban como prensa católica: “El Boletín Eclesiástico”, órgano del obispado; “La Propaganda Católica”, órgano de los devotos del Santísimo Sacramento; “El Adalid Seráfico”, órgano de la parroquia de Santa Lucía; “El Tesoro del Hogar”, publicación de las mujeres de Acción católica y “El Tesoro de la Infancia”, órgano de la Sociedad Infantil de San José. (Cf o.c. p 59).

Mons.  Marcos Sergio Godoy, tercer obispo de la diócesis, al tomar posesión  puso sus dotes de periodista y de gran orador al servicio de la diócesis.  Apoyó al p Olegario Villalobos para que en 1922 editara, desde  la parroquia El Sagrario de Catedral, “La Hojita Parroquial” que circulaba los domingos y se distribuía gratuitamente en las Iglesias de Maracaibo. Este micromedia se convertirá luego en la herramienta preferida de muchos párrocos para proyectar el mensaje cristiano, sobretodo en tiempos de la dictadura. Famosa “la Hoja parroquial” y sus “Alfilerazos” de la parroquia Santa Bárbara dirigida por el p. Mariano Parra León. Continuó el Boletín Eclesiástico, fundó, en 1924, el diario católico vespertino “La Columna” y lo colocó bajo la dirección del p Helímenas  Añez, de ilustre memoria en el clero zuliano, quien lo dirigió hasta su muerte. En junio de 1939 salió al aire la emisora “La Voz de la Fe”, de amplio radio de transmisión, conducido por el p Olegario Villalobos, otro gran apóstol de la caridad del clero marabino.

Mons. Domingo Roa Pérez, con amplia visión y aguda inteligencia pastoral, continuó esta labor y le dio un decisivo impulso a los medios de comunicación social. Los consideró una herramienta de primera categoría para difundir el mensaje cristiano, la doctrina social de la Iglesia y la defensa de todos los valores de la región zuliana. Bajo su pontificado se creó el Complejo Cultural “Niños cantores del Zulia”, con el apoyo del p Gustavo Ocando Yamarte, que comprendía, entre otras muchas obras visionarias y futuristas, una nueva emisora de radio de frecuencia modulada, NC Estéreo, y un canal de Televisión, NCTV, ideado para contribuir a la evangelización de la cultura no solo en el ámbito regional sino en amplios espacios del territorio nacional.  Confió a “Fe y Alegría” otra emisora, Radio Selecta, más adelante asumida por la Renovación carismática católica con el nombre de “Lumen, la Buena Noticia”. Creó dentro de  la Universidad Católica Cecilio Acosta, UNICA, la facultad de Comunicación social, una de sus ofertas académicas más prestigiosas y reconocidas. Todos estos medios tenían una  clara finalidad: poner en práctica las orientaciones contenidas en el  Decreto “Inter Mirífica” del Concilio Vaticano II. A todos ellos vinieron a sumarse las emisoras promovidas por la organización educativa Fe y Alegría.

El sucesor de Mons. Roa, Mons. Ovidio Pérez Morales, comunicador nato,  se ocupó de fortalecer ese valioso patrimonio comunicacional con el apoyo de un amplio equipo de jóvenes seglares. El mismo contribuyó con numerosos artículos en varios medios impresos de la región y la publicación de varios libros.  Hoy, ya retirado, sigue activamente presente como agudo articulista y gran usuario de las redes sociales.
Al cumplirse el sexto aniversario de la Grey, hija menor y aún muy pequeña de esta gran familia comunicacional, tomamos conciencia renovada de la imperiosa necesidad de valernos  de estos medios, más sólidos y mejor articulados, con mayor dominio de los nuevos códigos tecnológicos, para llegar a las nuevas generaciones, penetrar en sus mundos culturales y entregarles, con toda su fuerza transformadora, el evangelio de Jesús el Señor. ¡Felicidades, La Grey!

+Ubaldo R Santana Sequera FMI

Arzobispo de Maracaibo

miércoles, 22 de octubre de 2014

Las 12 Claves del Sínodo Extraordinario sobre la Familia.

Ha terminado el Sínodo Extraordinario de obispos sobre la Familia con la beatificación del papa Pablo VI. La opinión pública ha salido un poco desconcertada porque se han escrito crónicas en las que la Iglesia parece que está dividida en temas como los homosexuales, los divorciados, la crisis de las familias y un largo etcétera. Convendrá puntualizar e informar de cuáles han sido las claves de este Sínodo Extraordinario, que en realidad es preparatorio al Sínodo Ordinario, sobre el mismo tema, que se celebrará en octubre del año próximo 2015.

Por eso hemos considerado oportuno tener en cuenta las siguientes 12 claves para resumir lo que ha significado el Sínodo.

Clave 1.- El Papa ha pedido a los presentes en el Sínodo, cardenales, obispos, sacerdotes y laicos, hablar con la máxima libertad, lo que según los presentes esto se ha dado. “No tengáis miedo a hablar, dijo el papa Francisco. Tener presente que la familia, cualquiera que sea su situación o sus crisis, debe ser “acogida”, “escuchada” y “acompañada”, porque la Iglesia tiene siempre “las puertas abiertas” a todos los hombres, por muy irregulares o difíciles que sean sus vidas, por muy cercanas o alejadas de Dios.

Clave 2.-Se han registrado intervenciones diversas porque la realidad de la familia es diversa en las distintas partes del mundo y los obispos son también diversos: no es lo mismo la situación familiar occidental,  que la africana y asiática. Mientras en Asia hay muchísimos matrimonios mixtos y con no creyentes, en África se rechaza la homosexualidad y se dan las familias poligámicas. Por eso los obispos tienen distinto registro al hablar de las familias.

Clave 3.- El papa Francisco ha estado en silencio. Quería escuchar y no quiere pronunciarse hasta que los temas planteados maduren y estén mejor planteados en el próximo Sínodo Ordinario de 2015. El papa Francisco no publicará ningún documento sobre la base de las conclusiones de los “circuli minores” o grupos lingüísticos. Los textos aprobados son “documentos de trabajo”que seguirán en estudio en el próximo Sínodo.  Se intenta conjugar la “misericordia” de Dios, con el acompañamiento de la Iglesia a “todas” las familias, cualquiera que sea su situación, con la doctrina inmutable, procedente de la Revelación sobre la familia y el matrimonio.

Clave 4.-Un Sínodo es un órgano consultivo del Papa donde participan representantes de todas las conferencias episcopales. Sirve para reunirse con el Papa y debatir todas actuales, como en este caso el tema de la familia. Es lo que se llama vivir la “sinodalidad” o “colegialidad”, dicho en expresión del Concilio. O sea “caminar juntos” y vivir la corresponsabilidad en la vida de la Iglesia bajo Pedro, o con Pedro. 

Clave 5.-  En todos los Sínodos –como ocurrió en el Concilio—existen filtraciones en la prensa especialmente de hechos que puedan causar impacto entre  público, como el tema de los homosexuales o los divorciados. Las agencias internacionales difunden estas filtraciones que quedan como si fueran opiniones del Sínodo. Es el juego actual del mundo de la comunicación: “si no cuentas cosas raras no levantas un titular”. En los Sínodos, de entrada os medios ya dividen a los padres sinodales entre “progresistas” y “conservadores”. Siempre es lo mismo. Los conservadores son lógicamente los de la Curia y los progresistas los padres sinodales que obtienen protagonismo por romper de alguna manera con la doctrina tradicional. En este Sínodo el clima ha sido bueno, aun con las lógicas y normales discrepancias. Una cosa es discrepar, defendiendo con fuerza las propias ideas, y otra es “pelearse” como han dicho algunos medios. Los padres sinodales pidieron ampliar los tribunales eclesiásticos sobre nulidades matrimoniales y que sean más expeditivos.
Clave 6.- Una cosa es la comprensión y acompañamiento de las familias viviendo con ellas el dolor de una crisis o de situaciones irregulares, y otra aceptar estas situaciones irregulares como si tuvieran el beneplácito de la Iglesia. El Sínodo no ha venido a cambiar la doctrina, sino la pastoral.

Clave 7.- El mensaje del Sínodo manifiesta cómo Cristo pasa por las calles y los hogares mostrando la “belleza” de la familia reflejada en el “el testimonio cotidiano que ofrecen muchas familias a la Iglesia y al mundo con su fidelidad, su fe, su esperanza y su amor”, a pesar de las dificultades … Hay un desafío a la fidelidad conyugal porque lavida familiar suele estar marcada por el debilitamiento de la fe y de los valores, el individualismo, el empobrecimiento de las relaciones, el stress de una ansiedad que descuida la reflexión serena”. Se asiste así a “no pocas crisis matrimoniales, que se afrontan de un modo superficial y sin la valentía de la paciencia, del diálogo sincero, del perdón recíproco, de la reconciliación y también del sacrificio”. 

Clave 8.- Pensamos –dice el Mensaje del Sínodo-- en las dificultades “económicas causadas por sistemas perversos, originados “en el fetichismo del dinero y en la dictadura de una economía sin rostro y sin un objetivo verdaderamente humano” (Evangelii gaudium, 55), que humilla la dignidad de las personas.Pensamos en el padre o en la madre sin trabajo, impotentes frente a las necesidades aun primarias de su familia, o en los jóvenes que transcurren días vacíos, sin esperanza, y así pueden ser presa de la droga o de la criminalidad”.  Pensamos en las familias pobres, en lasprófugas, en las perseguidas por la fe, que sufren las guerras, en lasmujeres que sufren violencia, en los abusos a los niños y jóvenes. Y añade: “Reclamamos a los gobiernos y a las organizaciones internacionales que promuevan los derechos de la familia para el bien común… Cristo quiso que su Iglesia sea una casa con la puerta siempre abierta, recibiendo a todos sin excluir a nadie”.

Clave 9.- Jesucristo no fue a buscar a los buenos, sino a los publicanos y a los pecadores. Hay que salir a las periferias, sin descuidar a las familias que sirven de modelo y testimonio a otras familias. “La cima que recoge y unifica todos los hilos de la comunión con Dios –dice el Mensaje del Sínodo-- y con el prójimo es la Eucaristía dominical, cuando con toda la Iglesia la familia se sienta a la mesa con el Señor. Él se entrega a todos nosotros, peregrinos en la historia hacia la meta del encuentro último, cuando Cristo “será todo en todos” (Col 3, 11). Por eso, en la primera etapa de nuestro camino sinodal, hemos reflexionado sobre el acompañamiento pastoral y sobre el acceso a los sacramentos de los divorciados en nueva unión”.

Clave 10.-El Sínodo no cuestiona la doctrina sino que reflexiona sobre la pastoral, o sea el discernimiento espiritual para la aplicación de la misma. La misericordia no elimina los mandamientos sino que son su clave hermenéutica (arte de interpretar textos sagrados). La sexualidad debe abordarse de forma muy positiva, pues se habla tanto de lo negativo de la sexualidad fuera del matrimonio que parece que la sexualidad matrimonial sea “una concesión,  a una imperfección”.
 
Clave 11.- El amor tiende por su propia naturaleza a ser para siempre, hasta dar la vida por la persona amada (cf. Jn 15, 13). El amor conyugal, persiste a pesar de las múltiples dificultades del límite humano, y es uno de los milagros más bellos, aunque también es el más común”. El amor no es sólo procreación, sino también educación en la fe de los hijos. Esta misión es frecuentemente compartida y ejercitada por los abuelos y las abuelas con gran afecto y dedicación. Así la familia se presenta como una auténtica Iglesia doméstica”. El amor es “una entrega de bienes, de compañía, de amor y de misericordia, y también un testimonio de verdad, de luz, de sentido de la vida”.
 

Clave 12.- “El matrimonio es una vocación auténtica y como tal requiere fidelidad y coherencia”, dice el Mensaje sinodal. ”El camino de preparación al matrimonio debe ser largo, personalizado y severo, sin miedo a que disminuya el número de bodas celebradas en la Iglesia”. La familia debe ser la escuela de “alteridad” donde se acepta el otro tal cual es, con amor. “La familia se enfrenta ante “la dictadura del pensamiento único” en torno a los conceptos de familia, vistos de modo secularizado y según las modas de los tiempos. La crisis de valores, el secularismo ateo, el hedonismo y la ambición de poder erosionan a la familia y cambian los valores de unión entre el hombre y la mujer”.

Esta reunión de los obispos con el sucesor de Pedro y en comunión con él, aunque en una confrontación serena sobre los problemas de las familias, es el síntoma de una iglesia viva, vigorosa, donde todos hablan desde su perspectiva, queriendo dar lo mejor al pueblo cristiano, si así es aceptado y promulgado por el Papa.

Salvador Aragonés. Aleteia