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viernes, 28 de agosto de 2015

Comunicado de la Comisión Episcopal Justicia y Paz de la CEV: SOBRE ACTUAL SITUACIÓN EN LA ZONA FRONTERIZA COLOMBO/VENEZOLANA.

SOBRE ACTUAL SITUACIÓN EN LA ZONA FRONTERIZA COLOMBO/VENEZOLANA
“…He visto la aflicción de mi pueblo y he oído su clamor” Éxodo 3,7

Alto a los atropellos en las deportaciones. Los derechos humanos son los mismos para todos.

1.- La Comisión de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal de Venezuela, atenta a todo lo que tiene que ver con los derechos humanos, se encuentra profundamente preocupada por diversas denuncias sobre graves violaciones a los derechos humanos en el marco del Decreto de suspensión de garantías constitucionales en varios municipios de la frontera, pues es una situación que afecta a todos los que vivimos en Venezuela, dado que es inmensa la presencia de colombianos en nuestra tierra, y son más los vínculos de fraternidad y cooperación existentes. Más allá de diferencias o de situaciones irregulares, priva el respeto a la vida y a un trato cordial. No se puede estigmatizar a todo un colectivo de presuntos delitos sin el debido proceso y el derecho a la defensa.

2.-La Comisión ha estado monitoreando y recabando información sobre los acontecimientos que se han registrado en la frontera colombo/venezolana en los últimos días, y ante las graves denuncias sobre masivas deportaciones de ciudadanos de nacionalidad colombiana, que sin ningún tipo de procedimiento previo, no se les ha garantizado un debido proceso establecido en nuestra Constitución y en tratados internacionales de Derechos Humanos debidamente suscritos y ratificados por Venezuela. 3.- Hemos tenido conocimiento que muchas de estas personas han sido obligadas a salir de manera abrupta, sin enseres, sin alimentos, muchos de ellos solo con la ropa que llevan puesta, sus casas allanadas sin ninguna orden judicial y destruidas; en algunos casos fueron robadas las pertenencias de aquellos pobres moradores.

4.- A ello se une el drama de ver familias separadas, especialmente madres y padres que han sido obligadas a dejar a sus hijos menores en territorio venezolano, y más grave aún resulta de enorme preocupación la utilización del poder punitivo del Estado para criminalizar a estos ciudadanos de origen colombianos como miembros de grupos irregulares.

5.- Condenamos cualquier actuación de esta naturaleza y hacemos un llamado a las autoridades venezolanas a aplicar todas aquellas medidas destinadas a garantizar el debido proceso y la integridad física de las personas, con especial énfasis en el derecho a la vida y lo propuesto en nuestra Constitución y leyes.

6.- Expresamos nuestra preocupación porque persisten las denuncias sobre un uso excesivo y desproporcionado de la fuerza por parte de agentes de seguridad del Estado, encargada de realizar dicho operativo. En un estado democrático de derecho y de justicia, no es posible aceptar que en aras de la defensa nacional, la seguridad y la soberanía, se hagan procedimientos militares de alta peligrosidad contra la población civil.

7.- Hacemos un llamado a las autoridades garantes de los Derechos Humanos de ambos países para que este problema que nos afecta a todos, tenga una rápida solución y que no se convierta en un problema político o ideológico, ni en una ocasión para promover la xenofobia o el desprecio de ningún ciudadano por razón de su origen.

8.- Nos solidarizamos con los millones de colombianos que han hecho vida en nuestra patria y nos han enriquecido con sus virtudes y capacidades. No hay familia venezolana que no tenga vínculos consanguíneos, de afinidad, de trabajo o de cualquier otra índole con nuestros hermanos colombianos lo que nos ha permitido vivir en fraternidad. A todos los familiares de las víctimas, les expresamos nuestra solidaridad y oración en estos momentos de tristeza y dolor. Pedimos a todos orar intensamente y colaborar con nuestros hermanos evitando cualquier estigmatización.

9.- En estos dolorosos momentos hacemos un llamado a la sensatez y a la calma. Que la condición de cristianos de la inmensa mayoría mueva las fibras de la solidaridad, de la misericordia, del perdón, y desterremos todo lo que nos lleve al desprecio, a la violencia, o a la guerra. Pedimos perdón porque los hechos y dichos sobre nuestros hermanos colombianos no representan el sentir de nuestro pueblo.

Exigimos
Que se restituya la normalidad cuanto antes, pues son más las penurias y zozobras que viven quienes habitan a ambos lados de la frontera, y no sólo a ellos, sino a toda la población de los dos países que siguen con estupor el desarrollo de los acontecimientos, a todas luces, denigrantes de la condición de seres civilizados y hermanos.

Devolución de bienes: muchas de las personas deportadas no han podido llevarse sus pertenencias que han quedado en el territorio venezolano, es de justicia devolver a quienes pertenecen los bienes inmuebles y de demás rubros; es urgente que la familia se reunifique en la totalidad de sus miembros para evitar una crisis humanitaria por deportaciones masivas, para ello deseamos como venezolanos ver la respuesta del Poder Moral en pleno, no justificando acciones, sino trabajando para que se respeten los Derechos Humanos de todos los ciudadanos, sean Venezolanos o Colombianos.

Sabemos de los dolores y tristeza en tantas personas que han sufrido y siguen sufriendo por estas acciones. Expresamos nuestra solidaridad y esperanza en estos momentos de angustia. Los ciudadanos venezolanos nos sentimos hermanos del vecino país, nunca han sido extraños, sino que tenemos una historia común. Estas acciones efectistas deben ponernos a reflexionar sobre el futuro de nuestro país, sobre las responsabilidades de la dirigencia política y militar en la conducción de nuestra nación, sobre la paz interna y lo que queremos y anhelamos los venezolanos.

EL ESTADO TIENE LA OBLIGACIÓN DE GARANTIZAR LOS DERECHOS HUMANOS DE TODOS SUS CIUDADANOS INCLUYENDO LOS EXTRANJEROS BAJO SU JURISDICCION
En Caracas, a los 28 días del mes de Agosto del 2015

+Mons. Roberto Lückert León          + Mons. Baltazar Porras Cardozo Presidente                                        Presidente

      Oficina de Justicia y Paz              Comisión de Pastoral Social-      Caritas

miércoles, 31 de diciembre de 2014

HERMANA FRANCISCA DE LOS ANGELE

Hermana de la Caridad, Dominica de la Presentación de Tours
Carmen de Viboral (Antioquia, Colombia) 16-02-1916, 
Maracaibo (Venezuela) 30-12-2014

Anoche, 30 de diciembre, celebró su Pascua definitiva la Hermana Francisca de los Ángeles, digna hija de la Beata Marie Poussepin, intrépida cristiana, fundadora, en el siglo XVII en Francia, de la Congregación religiosa Hermanas de la Caridad Dominicas de la Presentación de Tours.
Ana Josefa Tobón  Arbeláez, su nombre civil, era una antioqueña de pura cepa, con el temperamento proactivo y la sólida fe de las familias cristianas de esa región colombiana. Enviada  a Maracaibo en 1971, después de algunos años en el Colegio, volcó toda la fuerza de su carisma fundacional y  el impetuoso fervor de su vocación de servicio en sus hermanos más necesitados. El fruto de esos desposorios fue la Casa de la Misericordia, creada en 1981, frente al Colegio de la Presentación, muy cerca del Hospital Universitario. Desde entonces el lugar se volvió, gracias  a la callada y abnegada entrega de la hermana, junto con otras religiosas de su congregación y un generoso cuerpo de voluntarios, en uno de los epicentros marabinos de la manifestación de la divina misericordia.

La Hermana Francisca no oraba solo por la sanación de los cuerpos; también atendía sus necesidades espirituales, pues bien sabía  que las enfermedades del alma son en gran parte la causa de las enfermedades del cuerpo y del espíritu. Los asiduos visitantes muy pronto lo advirtieron también ellos. Por eso acudían a la Casa de la Misericordia no solo en procura de curación física y de medicamentos sino también en búsqueda del camino de la fe, de  la oración, de orientación  espiritual. Y allí los recibía ella con su enorme capacidad de escucha, de amor y de misericordia, que emanaban de ese frágil cuerpecito de mujer.  Ella nunca se atribuyó nada. Todo para ella tenía su fuente en Dios.
La Hermana Francisca  era uno de los pilares orantes que sostenía esta Iglesia local. En los numerosos encuentros que tuve con ella siempre me comentaba cuánto oraba por la santificación de los sacerdotes, de las religiosas, de los seminaristas, por el advenimiento de la paz y de la justicia en Venezuela y por la concordia fraterna entre chavistas y opositores.  Ahora, desde el cielo, estoy seguro que continuará ejerciendo ese mismo servicio en nuestro favor de nuestra Iglesia y de nuestro país.

Mejor regalo no nos podía ofrecer Papa Dios en este año de la vida consagrada que este modelo de mujer que entendió la vivencia de su fe cristiana como una consagración religiosa siguiendo a Cristo contemplativo y sanador en la gran familia de los Dominicos.  Contemplar y entregar lo contemplado es el lema de esta Orden. Ese  fue el oficio de la Hna. Francisca entre nosotros: contempló el amor compasivo de Dios hecho hombre en Cristo Jesús y lo entregó sin reserva alguna y con alegría a los pobres.  
“Jesucristo es el principio y el fin de mi vida”, solía decir ella. Que su vida, su obra y testimonio susciten entre nuestras jóvenes venezolanas muchas vocaciones semejantes a la de esta extraordinaria religiosa. Nuestra Iglesia y nuestro país están hambrientos y sedientos de testigos del amor divino de esta calidad. ¡Gracias, hermana Francisca, por tu siembra de amor  entre nosotros durante estos 43 años!  Ya puedes contemplar, en toda la plenitud de su belleza, el rostro del esposo a quien serviste con tanta fidelidad en todos los que vinieron a verte.
+Ubaldo R Santana Sequera FMI
Arzobispo de Maracaibo

martes, 2 de diciembre de 2014

Comunicado de la Comisión Justicia y Paz de la CEV ante los trágicos sucesos ocurridos en el penal de Uribana (Edo Lara).

Les comparto el comunicado de la Comisión Justicia y Paz de la CEV ante los trágicos sucesos ocurridos en el penal de Uribana (Edo Lara). Solidarizarse y difundir. Dios los bendiga

“La misericordia es la que cambia el corazón y la vida, la que puede regenerar a una persona y permitir que se reintegre de forma nueva en la sociedad''. Papa Francisco.

La Comisión de Justicia y Paz de la Conferencia Episcopal Venezolana (CEV), ante los  sucesos ocurridos en el centro penitenciario conocido como David Viloria, ubicado en el sector Uribana del Estado Lara, el miércoles  26 de Noviembre del 2014 en el que perdieron la vida por ahora treinta y tres (33) privados de libertad y donde hay más de 145 afectados, quiere manifestar una vez más sus sentimientos, preocupaciones y exigencia.

Sentimientos:
Nos duele: La muerte de seres humanos Venezolanos recluidos en instituciones resguardadas por el Estado, y la de tantos otros que dentro y fuera de los centros penales son víctimas de la espiral de violencia. Nos unimos al dolor de las familias de los que han muerto, las acompañamos con nuestra oración a Dios Padre compasivo que quiere que todos sus Hijos tengan Vida y Vida en abundancia (cf Jn 10,10).
Sentimos verdadera preocupación:
Que los recintos penitenciarios, lejos de ser centros formativos de reinserción social, son más bien lugares de hacinamiento, violencia, castigo y represión que deteriora aún más a la persona privada de libertad.

Exhortamos
- Al Estado: para que inicie inmediatamente una investigación completa que clarifique las circunstancias que rodearon las muertes e intoxicaciones de la población Privada de libertad. Se informe  rápida y verazmente  a los familiares y al país de la situación, con miras a que la familia calme la tensión que han vivido las últimas 72 horas producto del desconocimiento del paradero de sus familiares.

- Al Poder Judicial: la aplicación de la justicia para agilizar la mora judicial, eliminar la impunidad y los malos tratos en los recintos penitenciarios.

-Al Ministerio del Poder Popular para el Servicio Penitenciario de Venezuela: que se comprometa de manera más decidida a solucionar la grave crisis penitenciaria existente y se tomen todas las medidas necesarias para la no repetición de estos hechos y para la garantía efectiva de todos los derechos humanos de las personas privadas de libertad bajo custodia del Estado venezolano.

- A todas las Iglesias y en especial a la Iglesia Católica: les pedimos su oración por los afectados en los recientes sucesos de Uribana, así como por todos los que padecen la violencia carcelaria en la rutina de cada día. Igualmente hacer una reflexión comunitaria sobre el valor de la Vida y la responsabilidad del Estado en reconocerla y cuidarla.

Reiteramos la petición de:
Permitir el trabajo de la Pastoral Penitenciaria para que puedan promover una pastoral de prevención y acogida al interno de los centros penales, así como en el entorno familiar.

La ratificación del Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura de las Naciones Unidas. Este tratado internacional establece la creación de un mecanismo nacional de prevención, que pueda realizar visitas de supervisión a los centros de detención del país y recomendar medidas para mejorar las condiciones y el respeto a los derechos humanos en el sistema carcelario.

En Caracas, a los 28 días del mes de Noviembre  2014

+ Mons. Roberto Luckert León
Presidente de la

Comisión  de Justicia y Paz de la CEV