sábado, 6 de mayo de 2017

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO PARA LA 54 JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES

MENSAJE DEL SANTO PADRE FRANCISCO
PARA LA 54 JORNADA MUNDIAL DE ORACIÓN POR LAS VOCACIONES

Empujados por el Espíritu para la Misión

Queridos hermanos y hermanas
En los años anteriores, hemos tenido la oportunidad de reflexionar sobre dos aspectos de la vocación cristiana: la invitación a «salir de sí mismo», para escuchar la voz del Señor, y la importancia de la comunidad eclesial como lugar privilegiado en el que la llamada de Dios nace, se alimenta y se manifiesta
Ahora, con ocasión de la 54 Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, quisiera centrarme en la dimensión misionera de la llamada cristiana. Quien se deja atraer por la voz de Dios y se pone en camino para seguir a Jesús, descubre enseguida, dentro de él, un deseo incontenible de llevar la Buena Noticia a los hermanos, a través de la evangelización y el servicio movido por la caridad. Todos los cristianos han sido constituidos misioneros del Evangelio. El discípulo, en efecto, no recibe el don del amor de Dios como un consuelo privado, y no está llamado a anunciarse a sí mismo, ni a velar los intereses de un negocio; simplemente ha sido tocado y trasformado por la alegría de sentirse amado por Dios y no puede guardar esta experiencia solo para sí: «La alegría del Evangelio que llena la vida de la comunidad de los discípulos es una alegría misionera» (Exht. Ap. Evangelium gaudium, 21).
Por eso, el compromiso misionero no es algo que se añade a la vida cristiana, como si fuese un adorno, sino que, por el contrario, está en el corazón mismo de la fe: la relación con el Señor implica ser enviado al mundo como profeta de su palabra y testigo de su amor.
Aunque experimentemos en nosotros muchas fragilidades y tal vez podamos sentirnos desanimados, debemos alzar la cabeza a Dios, sin dejarnos aplastar por la sensación de incapacidad o ceder al pesimismo, que nos convierte en espectadores pasivos de una vida cansada y rutinaria. No hay lugar para el temor: es Dios mismo el que viene a purificar nuestros «labios impuros», haciéndonos idóneos para la misión: «Ha desaparecido tu culpa, está perdonado tu pecado. Entonces escuché la voz del Señor, que decía: “¿A quién enviaré? ¿Y quién irá por nosotros?”. Contesté: “Aquí estoy, mándame”» (Is 6,7-8).
Todo discípulo misionero siente en su corazón esta voz divina que lo invita a «pasar» en medio de la gente, como Jesús, «curando y haciendo el bien» a todos (cf. Hch 10,38). En efecto, como ya he recordado en otras ocasiones, todo cristiano, en virtud de su Bautismo, es un «cristóforo», es decir, «portador de Cristo» para los hermanos (cf. Catequesis, 30 enero 2016). Esto vale especialmente para los que han sido llamados a una vida de especial consagración y también para los sacerdotes, que con generosidad han respondido «aquí estoy, mándame». Con renovado entusiasmo misionero, están llamados a salir de los recintos sacros del templo, para dejar que la ternura de Dios se desborde en favor de los hombres (cf. Homilía durante la Santa Misa Crismal, 24 marzo 2016). La Iglesia tiene necesidad de sacerdotes así: confiados y serenos por haber descubierto el verdadero tesoro, ansiosos de ir a darlo a conocer con alegría a todos (cf. Mt 13,44).
Ciertamente, son muchas las preguntas que se plantean cuando hablamos de la misión cristiana: ¿Qué significa ser misionero del Evangelio? ¿Quién nos da la fuerza y el valor para anunciar? ¿Cuál es la lógica evangélica que inspira la misión? A estos interrogantes podemos responder contemplando tres escenas evangélicas: el comienzo de la misión de Jesús en la sinagoga de Nazaret (cf. Lc 4,16-30), el camino que él hace, ya resucitado, junto a los discípulos de Emaús (cf. Lc 24,13-35), y por último la parábola de la semilla (cf. Mc 4,26-27).
Jesús es ungido por el Espíritu y enviado. Ser discípulo misionero significa participar activamente en la misión de Cristo, que Jesús mismo ha descrito en la sinagoga de Nazaret: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado a evangelizar a los pobres, a proclamar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista; a poner en libertad a los oprimidos; a proclamar el año de gracia del Señor» (Lc 4,18). Esta es también nuestra misión: ser ungidos por el Espíritu e ir hacia los hermanos para anunciar la Palabra, siendo para ellos un instrumento de salvación.
Jesús camina con nosotros. Ante los interrogantes que brotan del corazón del hombre y ante los retos que plantea la realidad, podemos sentir una sensación de extravío y percibir que nos faltan energías y esperanza. Existe el peligro de que veamos la misión cristiana como una mera utopía irrealizable o, en cualquier caso, como una realidad que supera nuestras fuerzas. Pero si contemplamos a Jesús Resucitado, que camina junto a los discípulos de Emaús (cf. Lc 24,13-15), nuestra confianza puede reavivarse; en esta escena evangélica tenemos una auténtica y propia «liturgia del camino», que precede a la de la Palabra y a la del Pan partido y nos comunica que, en cada uno de nuestros pasos, Jesús está a nuestro lado. Los dos discípulos, golpeados por el escándalo de la Cruz, están volviendo a su casa recorriendo la vía de la derrota: llevan en el corazón una esperanza rota y un sueño que no se ha realizado. En ellos la alegría del Evangelio ha dejado espacio a la tristeza. ¿Qué hace Jesús? No los juzga, camina con ellos y, en vez de levantar un muro, abre una nueva brecha. Lentamente comienza a trasformar su desánimo, hace que arda su corazón y les abre sus ojos, anunciándoles la Palabra y partiendo el Pan. Del mismo modo, el cristiano no lleva adelante él solo la tarea de la misión, sino que experimenta, también en las fatigas y en las incomprensiones, «que Jesús camina con él, habla con él, respira con él, trabaja con él. Percibe a Jesús vivo con él en medio de la tarea misionera» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 266).
Jesús hace germinar la semilla. Por último, es importante aprender del Evangelio el estilo del anuncio. Muchas veces sucede que, también con la mejor intención, se acabe cediendo a un cierto afán de poder, al proselitismo o al fanatismo intolerante. Sin embargo, el Evangelio nos invita a rechazar la idolatría del éxito y del poder, la preocupación excesiva por las estructuras, y una cierta ansia que responde más a un espíritu de conquista que de servicio. La semilla del Reino, aunque pequeña, invisible y tal vez insignificante, crece silenciosamente gracias a la obra incesante de Dios: «El reino de Dios se parece a un hombre que echa semilla en la tierra. Él duerme de noche y se levanta de mañana; la semilla germina y va creciendo, sin que él sepa cómo» (Mc 4,26-27). Esta es nuestra principal confianza: Dios supera nuestras expectativas y nos sorprende con su generosidad, haciendo germinar los frutos de nuestro trabajo más allá de lo que se puede esperar de la eficiencia humana.
Con esta confianza evangélica, nos abrimos a la acción silenciosa del Espíritu, que es el fundamento de la misión. Nunca podrá haber pastoral vocacional, ni misión cristiana, sin la oración asidua y contemplativa. En este sentido, es necesario alimentar la vida cristiana con la escucha de la Palabra de Dios y, sobre todo, cuidar la relación personal con el Señor en la adoración eucarística, «lugar» privilegiado del encuentro con Dios.
Animo con fuerza a vivir esta profunda amistad con el Señor, sobre todo para implorar de Dios nuevas vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada. El Pueblo de Dios necesita ser guiado por pastores que gasten su vida al servicio del Evangelio. Por eso, pido a las comunidades parroquiales, a las asociaciones y a los numerosos grupos de oración presentes en la Iglesia que, frente a la tentación del desánimo, sigan pidiendo al Señor que mande obreros a su mies y nos dé sacerdotes enamorados del Evangelio, que sepan hacerse prójimos de los hermanos y ser, así, signo vivo del amor misericordioso de Dios.
Queridos hermanos y hermanas, también hoy podemos volver a encontrar el ardor del anuncio y proponer, sobre todo a los jóvenes, el seguimiento de Cristo. Ante la sensación generalizada de una fe cansada o reducida a meros «deberes que cumplir», nuestros jóvenes tienen el deseo de descubrir el atractivo, siempre actual, de la figura de Jesús, de dejarse interrogar y provocar por sus palabras y por sus gestos y, finalmente, de soñar, gracias a él, con una vida plenamente humana, dichosa de gastarse amando.
María Santísima, Madre de nuestro Salvador, tuvo la audacia de abrazar este sueño de Dios, poniendo su juventud y su entusiasmo en sus manos. Que su intercesión nos obtenga su misma apertura de corazón, la disponibilidad para decir nuestro «aquí estoy» a la llamada del Señor y la alegría de ponernos en camino, como ella (cf. Lc 1,39), para anunciarlo al mundo entero.
Vaticano, 27 de noviembre de 2016
Primer Domingo de Adviento

Francisco

Orando por la Vocaciones: “Empujados por el espíritu Santo para la Misión”


“Empujados por el espíritu Santo para la Misión”

IV Domingo de Pascua
Domingo 07 de Mayo de 2017

MONICIÓN DE ENTRADA
Queridos hermanos estamos en el Cuarto Domingo de la Pascua, viviendo junto a toda la Iglesia Universal la solemnidad de Jesucristo Buen Pastor.
Hoy iniciamos la jornada mundial de Oración por las vocaciones, necesitamos «salir de sí mismo», para escuchar la voz del Señor, y la importancia de la comunidad eclesial como lugar privilegiado en el que la llamada de Dios nace, se alimenta y se manifiesta.
            Quien se deja atraer por la voz de Dios y se pone en camino para seguir a Jesús, descubre enseguida, dentro de él, un deseo incontenible de llevar la Buena Noticia a los hermanos, a través de la evangelización y el servicio movido por la caridad. Todos los cristianos han sido constituidos misioneros del Evangelio. Por eso, vivamos con gozo esta presencia de Jesús que llama a su servicio hombres y mujeres como Buen Pastor que toca el corazón de los suyos y carga sobre sus hombros a quien necesita de su auxilio.

ORACIÓN UNIVERSAL
A Dios, Padre todopoderoso, que resucitó a Jesús, Buen pastor y salvador, presentémosle nuestras plegarias.
A cada petición diremos: ¡Escúchanos, Padre!
1. Por el papa, los obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas. Para que pastoreen la Iglesia con amor y entrega. OREMOS
2. Por quienes ejercen la autoridad en nuestra Patria. Para que nos gobiernen con justicia y capacidad de servicio. OREMOS
3. Por los enfermos y los que viven en soledad. Para que en Cristo, el Buen Pastor que a todos conoce y a todos ama, encuentren luz y esperanza. OREMOS
4. Por los jóvenes. Para que de entre ellos surjan líderes que la Iglesia y el mundo de hoy necesitan. OREMOS
5. Por nuestra Comunidad Parroquial, pequeño rebaño de Cristo para que, frente a la tentación del desánimo, sigan pidiendo al Señor que mande obreros a su mies y nos dé sacerdotes enamorados del Evangelio, que sepan hacerse prójimos de los hermanos y ser, así, signo vivo del amor misericordioso de Dios. OREMOS
6. Por todos nosotros. Para que respondamos con generosidad y entrega a la misión que el Señor nos confía. OREMOS
Padre Santo, que has querido que tu Hijo Jesús sea el verdadero pastor de tu pueblo, acoge nuestras súplicas y haznos discípulos de Aquél que no ha venido a ser servido sino a servir y dar la vida por todos y que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN POR LAS VOCACIONES
Señor, somos tu pueblo llamado y enviado a construir tu reino.
Sabemos que la mies es abundante y necesita manos que le cuiden y consuelen.
Ayúdanos a trabajar en la acogida de quien sufre,
Velar por los cansados y agobiados por la carga,
Consolar al triste y hablar sin desfallecer al corazón del hombre.

Te bendecimos y en ti confiamos, Señor del cielo y de la tierra,
Porque llamas a hombres y mujeres a tu servicio santo
 Y sean así, una presencia viva de tus manos,
Donde el amor se torne en profecía y ternura, vida nueva y testimonio.
Haz que podamos volver a encontrar el ardor del anuncio y proponer,
Sobre todo a los jóvenes, el seguimiento de Cristo.

Socórrenos con la gracia de Tu Espíritu, Ante la sensación de una fe cansada,
Inspira en ellos el deseo de descubrir a Jesús,
Dejarse interrogar y provocar por sus palabras y por sus gestos
 Una vida plenamente humana y dichosa de gastarse amando.
Anímales Tú, Padre, a vivir esta profunda amistad
Con Tu Hijo Jesucristo, Buen Pastor, que vive y Reina
Por los siglos de los Siglos. Amén.


V Domingo de Pascua
Domingo 14 de Mayo de 2017

MONICIÓN DE ENTRADA
Estamos ya en el 5º Domingo de Pascua, y Todo discípulo misionero siente en su corazón esta voz divina que lo invita a «pasar» en medio de la gente, como Jesús, «curando y haciendo el bien» a todos (cf. Hch 10,38).
Poco a poco nos acercamos al misterio de la Ascensión del Señor y la Venida del Espíritu Santo, que completarán el gran misterio de nuestra salvación que celebramos durante la Cuaresma y la Cincuentena Pascual.
Esta salvación se realiza también ahora, cuando nos reunimos para escuchar la Palabra de Dios y para recibir el Pan sagrado de la Eucaristía.  Es disponernos a conocer de Él para ser ungidos por el Espíritu e ir hacia los hermanos para anunciar la Palabra, siendo para ellos un instrumento de salvación, viviendo la vocación al cual hemos sido llamados.
Con sencillez de corazón y con gran alegría dispongámonos a recibir al Señor que viene a salvarnos.
ORACIÓN UNIVERSAL
A Jesús resucitado, vida y esperanza de la humanidad entera, presentémosle nuestras plegarias.
A cada petición diremos: ¡Jesús resucitado, escúchanos!
1. Por la Santa Iglesia de Dios: para que dé en el mundo un buen testimonio del camino de vida que es Jesús. OREMOS
2. Por los gobernantes: para que la familia humana, en todos los países del mundo, viva en paz, justicia y libertad. OREMOS
3. Por todos los que no conocen a Cristo: para que descubran la ternura del Padre trasforme sus desánimos, les haga arder sus corazones y les abra sus ojos, anunciándoles la Palabra y partiendo el Pan.. OREMOS
4. Por los difuntos de nuestras familias: para que gocen de la presencia del Señor en las moradas del cielo. OREMOS
5. Por nosotros: para que encontremos en Jesús la luz que ilumine nuestro camino y la alegría que renueve nuestro corazón. OREMOS
Escucha, Señor Jesús, nuestra oración, y condúcenos hacia la vida plena que Dios el Padre nos ofrece. Tú, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.






viernes, 5 de mayo de 2017

Papa Francisco envía Carta a los obispos de Venezuela expresando su cercanía y preocupación por el sufrimiento del pueblo venezolano.

Papa Francisco envía Carta a los obispos de Venezuela expresando su cercanía y preocupación por el sufrimiento del pueblo venezolano.
Con fecha 05 de mayo de 2017, el Papa Francisco envío una carta a los obispos expresando su preocupación ante la grave situación que vive el pueblo venezolano. A continuación la carta del Papa Francisco:

COMUNICADO DE LA PRESIDENCIA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA NO REFORMAR LA CONSTITUCION SINO CUMPLIRLA


  


COMUNICADO DE LA PRESIDENCIA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA

NO REFORMAR LA CONSTITUCION SINO CUMPLIRLA

1. Atendiendo la grave situación que hoy afecta la vida y la convivencia en nuestro país, los obispos miembros de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana, consideramos necesario y urgente hacer llegar nuestra palabra a todo el pueblo venezolano.

2. Luego de las desacertadas decisiones 156 y 157 del Tribunal Supremo de Justicia que han dado origen a las últimas manifestaciones de la población, la reciente iniciativa del Presidente de la República de convocar una Asamblea Constituyente, ha sido percibida por la inmensa mayoría de la población, como una iniciativa divorciada de las urgentes necesidades del país y como un paso más en el socavamiento del Estado Social de Derecho previsto en la actual Constitución.

3. Actualmente lo que más necesita el pueblo venezolano es comida, medicamentos, libertad, seguridad personal y jurídica, y paz. Todo ello se conseguiría, si el Gobierno actuara apegado a lo previsto en el texto constitucional vigente y con mayor sensibilidad ante tantas carencias. Los temas presentados por el Presidente de la República para apoyar su propuesta, no apuntan a resolver los graves problemas que aquejan a los venezolanos sino a prolongar la permanencia de su Gobierno en el poder.

4. La propuesta Presidencial de una Asamblea Constituyente sectorizada para la reforma de la Constitución es innecesaria y resulta peligrosa para la democracia venezolana, para el desarrollo humano integral y para la paz social, pues el objetivo fundamental de dicha Asamblea es “constitucionalizar” el “Estado Comunal”. Esto equivale a reeditar la reforma constitucional de 2007, planteada también por el Poder Ejecutivo, que fue rechazada por el pueblo en el Referendo Consultivo de ese mismo año., En definitiva, esta propuesta es querer imponer el “Plan de la Patria”, traducción operativa del “Socialismo del siglo XXI”, sistema totalitario, militarista, policial, violento y represor, que ha originado los males que hoy padece nuestro país

5.  La convocatoria a una Asamblea manejada en sus bases y en la elección de sus miembros por el Gobierno, la hace parcial, monocolor y excluyente. Es un nuevo intento en el afán de sustituir a la actual Asamblea Nacional, elegida por una mayoría abrumadora representativa de la soberanía popular. Pero, además, esta iniciativa presidencial es engañosa, al dejar en la penumbra muchos aspectos de su diseño y aplicación, y daría amplio margen a interpretaciones ambiguas de su reglamentación.

6.    No podemos olvidar ni poner de lado la tristeza y el sufrimiento que este régimen está provocando a nuestro pueblo. Además, en el último mes ha hecho alarde de su naturaleza represiva mediante la sofocación de la legítima protesta con excesiva e inhumana violencia, generada por los organismos de seguridad del Estado, particularmente de la Guardia Nacional Bolivariana, y los grupos armados llamados “colectivos” que actúan bajo la mirada protectora de las autoridades. Se agrava la situación, al actuar no sólo en contra de quienes, apoyándose en sus derechos civiles levantan su voz de descontento y reclamo en la calle, sino también en contra de grupos familiares que en sus propias residencias han sido blanco de lo que parece ya violencia institucionalizada. Hacemos nuestro el dolor del pueblo venezolano y decimos: ¡Ya basta de tanta represión!

7.  Ante toda esta lamentable situación,  rechazamos la convocatoria a esa Asamblea  Constituyente, y exhortamos a la población en general a no resignarse, a levantar su voz de protesta, pero sin caer en el juego de quienes generando violencia quieren conducir al país a escenarios de mayor confrontación con el fin de agravar la situación y mantenerse en el poder.

8.   Este es un momento en el cual necesariamente debemos fijar nuestra mirada en el Dios de la Vida y de la Paz. Invitamos a todas nuestras parroquias y comunidades a organizar una Jornada de Oración por la Paz de Venezuela, el próximo domingo 21 de mayo, por el cese de la violencia, la represión oficial y por la búsqueda de caminos para el entendimiento y la reconciliación que tanto necesitamos. Es necesario acrecentar la escucha de la Palabra de Dios y la oración en cada hogar, en cada institución y en cada comunidad cristiana.

9. Acogemos con vivo agradecimiento las palabras del Santo Padre Francisco: “No dejan de llegar noticias dramáticas sobre la situación en Venezuela y el agravarse de los enfrentamientos, con numerosos muertos, heridos y detenidos. Mientras me uno al dolor de los familiares de las víctimas, para quienes aseguro oraciones de sufragio, dirijo un apremiante llamamiento al Gobierno y a todos los componentes de la sociedad venezolana para que se evite cualquier ulterior forma de violencia, sean respetados los derechos humanos y se busquen soluciones negociadas a la grave crisis humanitaria, social, política y económica que está agotando a la población. Encomendamos a la Santísima Virgen María la intención de la paz, de la reconciliación y de la democracia en ese querido país”.

10. Jesús resucitado y María de Coromoto nos bendigan y acompañen en nuestro caminar histórico hacia la reconstrucción del país por los caminos de la paz y de la no violencia.

Caracas, 5 de mayo de 2017


XDiego Rafael Padrón S
Arzobispo de Cumaná
Presidente de la CEV.
X José Luis Azuaje Ayala
Obispo de Barinas
1° Vicepresidente de la CEV

XMario Moronta Rodríguez
Obispo de San Cristóba
2° Vicepresidente de la CEV
X Víctor Hugo Basabe
Obispo de San Felipe
Secretario General de la CEV

X Jorge Cardenal Urosa Savino
Arzobispo de Caracas
Presidente Honorario de la CEV

X Baltazar Cardenal Porras C.
Arzobispo de Mérida
Presidente Honorario de la CEV




martes, 2 de mayo de 2017

Obispos de Venezuela: Los dichos del Papa reiteran su amor por el país

El arzobispo de Caracas, cardenal Jorge Urosa Savino, y sus obispos auxiliares, “deploran la reacción injusta y desconsiderada de algunas personas a las declaraciones del Papa, emitidas el pasado sábado 29 de abril”, según lo expresaron a través de una nota de prensa que difundió en esta fecha la Oficina de Información de la Arquidiócesis metropolitana.
Para el arzobispado de Caracas, las expresiones de Francisco en el avión que lo regresaba al Vaticano, “son declaraciones espontáneas, luego de un viaje agotador del Papa en Egipto, emitidas en un ambiente informal, que antes de ser condenadas, deben analizarse cuidadosamente. Sus expresiones deben leerse en un contexto más amplio”.
Consideran que con estas expresiones el Papa reitera claramente su amor por el país suramericano y dice que “todo lo que se pueda hacer por Venezuela hay que hacerlo, con las garantías necesarias”.
Explican que Francisco “hizo referencia al esfuerzo fallido de un diálogo insatisfactorio realizado en octubre y noviembre del año pasado”, según lo expresa la nota. “Y señala que hay personas que proponen nuevos encuentros”, añadieron los obispos de Caracas.
“El Papa no indica que se vaya a dar ninguna participación del Vaticano y afirma sin ambages que, en todo caso, “tiene que ser con condiciones, ya, condiciones muy claras”, precisaron.
Sostienen que las declaraciones del Papa Francisco deben leerse también en el marco de la carta del cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano “sobe el fallido diálogo, dirigida el 2 de diciembre de 2016 al Gobierno y a la oposición venezolana”.
En esta carta, Parolín “indicaba que los resultados no eran alentadores, y exigía al Gobierno condiciones para seguir adelante: tomar las medidas necesarias para el ingreso de alimentos y medicinas al país; que las partes acuerden un cronograma electoral; que se restituya a la Asamblea Nacional sus competencias constitucionales, y que se libere a los presos políticos”.
“Esta carta del Vaticano marcó el fin de ese diálogo”, consideraron.
“Pero además”, dicen los obispos de la iglesia caraqueña, “las declaraciones del Papa del sábado 29 de abril están enmarcadas en un mensaje formal dirigido por él al mundo entero y a los peregrinos en la Plaza San Pedro este domingo 30 de abril, en el cual el Papa afirmó:
“No dejan de llegar dramáticas noticias sobre la situación en Venezuela y el agravamiento de los enfrentamientos con numerosos muertos, heridos y detenidos. Mientras me uno al dolor de los familiares de las víctimas…dirijo un firme llamado al gobierno y a todos los componentes de la sociedad venezolana para que se evite cualquier forma ulterior de violencia, se respeten los derechos humanos, y se busquen soluciones negociadas a la grave crisis humanitaria, social, política y económica que sufre angustiada la población. Encomendamos a la Santísima Virgen María la intención de la paz, la reconciliación y la democracia de este querido país”.
Consideran que en “ese mensaje, pronunciado ante el mundo entero, el Papa manifiesta de nuevo su amor a Venezuela y denuncia claramente la grave crisis que sufre actualmente el pueblo venezolano, al tiempo que exige la búsqueda de soluciones negociadas a la actual crisis del país”.
Para concluir, el cardenal Jorge Urosa Savino y los obispos auxiliares de Caracas, “llaman, pues, a respetar al Papa, y a mantener vivo el amor al sucesor de Pedro que ha caracterizado siempre al pueblo católico venezolano”. 

domingo, 23 de abril de 2017

MENSAJE CON MOTIVO DEL DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA 2017 LA MISERICORDIA DEL SEÑOR ES ETERNA

MENSAJE CON MOTIVO DEL DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA 2017
LA MISERICORDIA DEL SEÑOR ES ETERNA
Hoy nos hemos reunido, como los primeros apóstoles, ocho días después de la Pascua, para glorificar y bendecir todos juntos, “a Dios Padre de nuestro Señor Jesucristo, por su gran misericordia porque al resucitar a Jesucristo de entre los muertos, nos concedió, renacer a la esperanza de una vida nueva” (1Pe 1,3-4).
Este año damos particulares gracias al Señor porque la celebración de este domingo de la Misericordia, con su prolongado tiempo de adoración del Santísimo Sacramento, las numerosas confesiones sacramentales, la multitudinaria procesión con la imagen de Jesús de la divina Misericordia y la eucaristía de cierre, está llegando a su vigésima edición. Este año bendecimos al Señor por este gran don para nuestra Iglesia, con la presencia de la imagen de Nuestra Señora de Fátima, con motivo del centenario de sus apariciones en Fátima, Portugal.
 El Santo evangelio según S. Juan, que acabamos de escuchar, nos narra la primera manifestación de Jesús a sus apóstoles, la tarde misma del día de su gloriosa resurrección. El evangelista destaca tres gestos del Señor: se hace presente en medio de sus apóstoles; les da su paz y les muestra las llagas de sus manos y costado. Con su presencia el Señor disipa el miedo que acogotaba a su pequeño rebaño y en su lugar colma sus corazones de una inmensa alegría.
Al mostrarles sus llagas, les hace entender que el crucificado y el resucitado son la misma persona. ¡El crucificado ha resucitado! El Resucitado ha vencido la muerte. Su cuerpo ya no lleva las cicatrices de los golpes, latigazos y torturas que inhumanamente le infligieron, pero conserva las llagas de los pies, de las manos y del costado, para dejar clara su identidad y para revelarnos hasta donde fue capaz de llegar en su amor extremo por la humanidad.
Las marcas del crucificado resucitado son el grito eterno del amor redentor de Dios. Su costado abierto es la puerta por donde toda la humanidad tiene acceso a su infinita misericordia. El agua y la sangre que brotaron de su corazón, por el lanzazo del centurión, representado en el cuadro de Santa Faustina con rayos de distintos colores, es un manantial de vida con suficiente potencia para acabar con todas las muertes, eliminar todos los males del mundo, perdonar todos los pecados habidos y por haber que los hombres podamos cometer. ¡Si, la misericordia del Señor es eterna y su amor no tiene fin!

Junto con la paz y la alegría, el Resucitado trae consigo otros dones. Abiertos nuevamente los corazones a la gracia, Cristo inicia con ellos una nueva creación: les entrega una formidable misión: la de reconstruir el mundo y las relaciones humanas sobre el fundamento de la paz. “La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado así los envío yo”. Para llevar a cabo tan formidable empresa es necesario que expulsen los miedos que paralizan a los seres humanos y los vuelven cobardes y transformar de raíz las relaciones humanas con la fuerza del perdón y de la reconciliación. “A quienes les perdonen los pecados les quedarán perdonados y a quienes no se los perdonen, les quedarán sin perdonar”.
 El cumplimiento de este mandato misionero, estará plagado de pruebas y dificultades A los apóstoles les esperan grandes pruebas. San Lucas las narrará en el libro de los Hechos de los Apóstoles: el mundo los odiará, serán amenazados., perseguidos, arrastrados ante tribunales, encarcelados, Pero nada detendrá a los apóstoles del Señor, porque ya están seguros de que el Señor está siempre con ellos y los llena de la audacia y valentía del Espíritu Santo. Por eso llegarán con su mensaje hasta los últimos linderos del Imperio romano.
Años más tarde, Pedro en su carta, les pedirá a las nuevas generaciones de cristianos la misma fe, la misma entereza, la misma alegría en medio de sus tribulaciones: “Alégrense aun cuando ahora tengan que sufrir un poco por adversidades de toda clase, a fin de que su fe, sometida a la prueba, sea hallada digna de alabanza, gloria y honor, el día de la manifestación de Cristo”.
Esa misma fe, esa misma audacia, esa misma fortaleza ante las pruebas, esa misma alegría en el anuncio fuerte del evangelio de Cristo es la que se nos está pidiendo hoy a todos los bautizados de esta arquidiócesis y a todos los venezolanos. A nosotros también puede asaltarnos el miedo o invadirnos la tentación de fiarnos tan sólo de nosotros mismos, de nuestras convicciones, ideologías o creencias.

Para romper este cerco del Mal, de las fuerzas malignas que se han apoderado del corazón y de la mente de los que nos dirigen, renovemos hoy nuestra fe en la presencia de Cristo Resucitado en medio de nosotros. Él nos dice: ¡Confíen en mí, confíen en mi misericordia! ¡Yo he vencido el mundo! Oremos intensamente para que el soplo de su Espíritu nos libere de la esclavitud de nuestros miedos, nos ponga de pie y nos haga portadores de alegría y esperanza, de misericordia y de compasión. Solo así llegará la paz que tanto anhelamos.

Mis queridos hermanos y hermanas, coloquemos esta tarde a los pies de la Divina Misericordia presente en esta eucaristía a todo el pueblo venezolano, particularmente al Presidente, y a los demás órganos de los poderes nacionales para que cumplan los acuerdos a los que llegaron en la mesa de diálogo anterior: devolverle a la AN todas sus facultades soberanas, liberar todos los presos políticos, abrir canales humanitarios para que el pueblo no siga pasando hambre ni careciendo de medicina, convocar a las elecciones previstas en la Constitución Bolivariana.
El cumplimiento previo de estos acuerdos ha de considerarse como una condición fundamental para darle seriedad y credibilidad a cualquier otra convocatoria a una nueva ronda diálogo nacional. Además de ello, las autoridades competentes deben controlar las fuerzas militares y paramilitares, para que cese la represión contra las manifestaciones pacíficas que en estos días se están llevando a cabo en el país. En este sentido vaya nuestra palabra de solidaridad con todas aquellas personas que han sido objeto de maltratos e insultos, como los cardenales Jorge Urosa y Baltazar Porras, y a todos lo que de una manera u otra han recibido lesiones y hasta la muerte. A estos últimos encomendamos a la santa misericordia de Dios.
El Libro de los Hechos al presentarnos la primera comunidad cristiana de Jerusalén, destaca la unidad que había entre sus miembros, cómo ponían en común sus bienes y se ayudaban unos a otros. Y nos revela el secreto de esta unidad: escuchaban juntos las enseñanzas de los apóstoles, se congregaban para orar en común y celebraban la eucaristía, que ellos llamaban la fracción del pan. Ese es el modelo de comunidad nacional pacífica y fraterna que debemos construir.
«Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos» (Jn 20,30) nos relata el discípulo amado de Jesús. El Evangelio es el libro de la misericordia de Dios, para leer y releer, porque todo lo que Jesús ha dicho y hecho es expresión de la misericordia del Padre. Sin embargo, no todo fue escrito; el Evangelio de la misericordia continúa siendo un libro abierto, donde se siguen escribiendo los signos de los discípulos de Cristo, gestos concretos de amor, que son el mejor testimonio de la misericordia. Todos estamos llamados a ser escritores vivos del Evangelio, portadores de la Buena Noticia a todo hombre y mujer de hoy. Lo podemos hacer realizando las obras de misericordia corporales y espirituales, que son el estilo de vida del cristiano, especialmente en estos momentos turbulentos que vivimos en nuestra querida patria. Recordemos que “en el atardecer de nuestras vidas seremos juzgados en el amor” (San Juan de la Cruz)
Antes de concluir quisiera elevar una oración muy especial por los jóvenes que están en las calles, en forma valerosa, solicitando un mejor país. Dios les bendiga y de fortaleza en esas jornadas donde arriesgan sus vidas, como dice Isaías (40:29): “El da fuerzas al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ninguna”.
Que nuestra Madre la Santísima Virgen María, que siempre nos ha acompañado en todos los momentos difíciles de nuestra historia, y que esta vez se hace presente a través de la invocación de Nuestra Señora de Fátima, nos bendiga y nos enseñe a perdonarnos, reconciliarnos, tendernos la mano como hermanos, a defender pacíficamente nuestros derechos fundamentales y a construir juntos la paz.
Maracaibo 23 de abril de 2017


+Ubaldo R Santana Sequera FMI
Arzobispo de Maracaibo



martes, 18 de abril de 2017

Comunicado de la CEV: LOS VENEZOLANOS EXIGIMOS EL RESPETO A NUESTROS DERECHOS CIVILES Y A TODOS NUESTROS DERECHOS.

Comunicado de la CEV
LOS VENEZOLANOS EXIGIMOS EL RESPETO A NUESTROS DERECHOS CIVILES Y A TODOS NUESTROS DERECHOS.

1. En estos momentos de gran confrontación política, la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana hace a todos los venezolanos un llamado a rechazar cualquier manifestación de violencia y a respetar los derechos de todos y cada uno de los ciudadanos.

2. La democracia se caracteriza, ante todo, por el respeto y protección de los derechos de los ciudadanos. Cuando el Estado (o el Gobierno) los desconoce o irrespeta, deja de ser un Estado democrático, pierde legitimidad en su desempeño, pues su función es la defensa de todos los ciudadanos independientemente de su ideología política. Los ciudadanos conservan sus derechos, pero los ven disminuidos o anulados. Hay otros factores que niegan la democracia, como es la concentración de los poderes públicos en manos de un solo poder. Esta es la situación actual de Venezuela. 3. Defender los derechos humanos fundamentales, la vida, la libertad, la salud....y los demás derechos de los ciudadanos, es un deber de todo ser humano. Es también un derecho y un deber de la Iglesia y de todos los creyentes, pues lo derechos humanos y civiles no pertenecen exclusivamente al ámbito de lo sociopolítico sino también al religioso. Para los creyentes, en efecto, Dios es el autor de la vida y su protector. El mandato divino "No matarás" es una defensa de la vida. En esta misma línea se inscribe el mandato de proteger la creación y promover una ecología integral.

3. Para los creyentes en Cristo, el mandato va más allá del "No matarás". En el Evangelio, Jesucristo nos manda: Amen a sus enemigos, recen por los que los persiguen (Mt 5,46).El cristianismo es el primero y fundamental humanismo, fundamentado en la voluntad de Dios, lo que El quiere para la humanidad, y en su palabra. 

4. La protesta cívica y pacífica no es un delito. ¡Es un derecho! Su control no puede ser una represión desmedida. La Constitución Nacional la garantiza, las leyes la amparan. La sociedad la reclama y la protege. La Iglesia acompaña y exhorta a los ciudadanos para que sea pacífica. Las marchas cívicas deben ser libres sin más restricciones que las que se derivan del deber de respetar la vida, la propiedad y el bien común.

5. La Conferencia Episcopal Venezolana respalda en todos sus aspectos las declaraciones y actuaciones de los Señores Cardenales Jorge Urosa Savino, Arzobispo de Caracas, y Baltazar Porras, Arzobispo de Mérida, y de otros pastores de nuestra Iglesia.

6. La Conferencia Episcopal Venezolana pide a todos los ciudadanos, a los creyentes en Cristo y a los hombres y mujeres de buena voluntad, actuar según la recta conciencia, los principios democráticos y las leyes del país, así como ejercer el derecho a la manifestación y protesta pública de manera respetuosa con las personas y propiedades y de modo responsable y pacífico. Cristo Resucitado llama a todos a compartir gestos de reconciliación y a "la búsqueda de válidas soluciones pacíficas antes las controversias, para el progreso y la consolidación de las instituciones democráticas, en el pleno respeto del estado de derecho" (PAPA FRANCISCO, Bendición Urbi et orbi, 16.04.2017)

7. La Conferencia Episcopal Venezolana exige al Gobierno, particularmente al Ministerio Popular para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz, a la Guardia Nacional y a los Organismos Policiales respetar en sus actuaciones la dignidad de las personas y el derecho a la libre expresión de la protesta y manifestaciones pacíficas y democráticas.

8. Que Jesucristo Resucitado y su Santísima Madre nos alcancen del Padre Celestial la iluminación para celebrar el histórico 19 de Abril con dignidad, respeto y paz.

Caracas, 18 de Abril de 2017


† Diego Padrón
Arzobispo de Cumaná Presidente de la CEV
Presidente de la CEV