viernes, 5 de mayo de 2017

COMUNICADO DE LA PRESIDENCIA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA NO REFORMAR LA CONSTITUCION SINO CUMPLIRLA


  


COMUNICADO DE LA PRESIDENCIA DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL VENEZOLANA

NO REFORMAR LA CONSTITUCION SINO CUMPLIRLA

1. Atendiendo la grave situación que hoy afecta la vida y la convivencia en nuestro país, los obispos miembros de la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana, consideramos necesario y urgente hacer llegar nuestra palabra a todo el pueblo venezolano.

2. Luego de las desacertadas decisiones 156 y 157 del Tribunal Supremo de Justicia que han dado origen a las últimas manifestaciones de la población, la reciente iniciativa del Presidente de la República de convocar una Asamblea Constituyente, ha sido percibida por la inmensa mayoría de la población, como una iniciativa divorciada de las urgentes necesidades del país y como un paso más en el socavamiento del Estado Social de Derecho previsto en la actual Constitución.

3. Actualmente lo que más necesita el pueblo venezolano es comida, medicamentos, libertad, seguridad personal y jurídica, y paz. Todo ello se conseguiría, si el Gobierno actuara apegado a lo previsto en el texto constitucional vigente y con mayor sensibilidad ante tantas carencias. Los temas presentados por el Presidente de la República para apoyar su propuesta, no apuntan a resolver los graves problemas que aquejan a los venezolanos sino a prolongar la permanencia de su Gobierno en el poder.

4. La propuesta Presidencial de una Asamblea Constituyente sectorizada para la reforma de la Constitución es innecesaria y resulta peligrosa para la democracia venezolana, para el desarrollo humano integral y para la paz social, pues el objetivo fundamental de dicha Asamblea es “constitucionalizar” el “Estado Comunal”. Esto equivale a reeditar la reforma constitucional de 2007, planteada también por el Poder Ejecutivo, que fue rechazada por el pueblo en el Referendo Consultivo de ese mismo año., En definitiva, esta propuesta es querer imponer el “Plan de la Patria”, traducción operativa del “Socialismo del siglo XXI”, sistema totalitario, militarista, policial, violento y represor, que ha originado los males que hoy padece nuestro país

5.  La convocatoria a una Asamblea manejada en sus bases y en la elección de sus miembros por el Gobierno, la hace parcial, monocolor y excluyente. Es un nuevo intento en el afán de sustituir a la actual Asamblea Nacional, elegida por una mayoría abrumadora representativa de la soberanía popular. Pero, además, esta iniciativa presidencial es engañosa, al dejar en la penumbra muchos aspectos de su diseño y aplicación, y daría amplio margen a interpretaciones ambiguas de su reglamentación.

6.    No podemos olvidar ni poner de lado la tristeza y el sufrimiento que este régimen está provocando a nuestro pueblo. Además, en el último mes ha hecho alarde de su naturaleza represiva mediante la sofocación de la legítima protesta con excesiva e inhumana violencia, generada por los organismos de seguridad del Estado, particularmente de la Guardia Nacional Bolivariana, y los grupos armados llamados “colectivos” que actúan bajo la mirada protectora de las autoridades. Se agrava la situación, al actuar no sólo en contra de quienes, apoyándose en sus derechos civiles levantan su voz de descontento y reclamo en la calle, sino también en contra de grupos familiares que en sus propias residencias han sido blanco de lo que parece ya violencia institucionalizada. Hacemos nuestro el dolor del pueblo venezolano y decimos: ¡Ya basta de tanta represión!

7.  Ante toda esta lamentable situación,  rechazamos la convocatoria a esa Asamblea  Constituyente, y exhortamos a la población en general a no resignarse, a levantar su voz de protesta, pero sin caer en el juego de quienes generando violencia quieren conducir al país a escenarios de mayor confrontación con el fin de agravar la situación y mantenerse en el poder.

8.   Este es un momento en el cual necesariamente debemos fijar nuestra mirada en el Dios de la Vida y de la Paz. Invitamos a todas nuestras parroquias y comunidades a organizar una Jornada de Oración por la Paz de Venezuela, el próximo domingo 21 de mayo, por el cese de la violencia, la represión oficial y por la búsqueda de caminos para el entendimiento y la reconciliación que tanto necesitamos. Es necesario acrecentar la escucha de la Palabra de Dios y la oración en cada hogar, en cada institución y en cada comunidad cristiana.

9. Acogemos con vivo agradecimiento las palabras del Santo Padre Francisco: “No dejan de llegar noticias dramáticas sobre la situación en Venezuela y el agravarse de los enfrentamientos, con numerosos muertos, heridos y detenidos. Mientras me uno al dolor de los familiares de las víctimas, para quienes aseguro oraciones de sufragio, dirijo un apremiante llamamiento al Gobierno y a todos los componentes de la sociedad venezolana para que se evite cualquier ulterior forma de violencia, sean respetados los derechos humanos y se busquen soluciones negociadas a la grave crisis humanitaria, social, política y económica que está agotando a la población. Encomendamos a la Santísima Virgen María la intención de la paz, de la reconciliación y de la democracia en ese querido país”.

10. Jesús resucitado y María de Coromoto nos bendigan y acompañen en nuestro caminar histórico hacia la reconstrucción del país por los caminos de la paz y de la no violencia.

Caracas, 5 de mayo de 2017


XDiego Rafael Padrón S
Arzobispo de Cumaná
Presidente de la CEV.
X José Luis Azuaje Ayala
Obispo de Barinas
1° Vicepresidente de la CEV

XMario Moronta Rodríguez
Obispo de San Cristóba
2° Vicepresidente de la CEV
X Víctor Hugo Basabe
Obispo de San Felipe
Secretario General de la CEV

X Jorge Cardenal Urosa Savino
Arzobispo de Caracas
Presidente Honorario de la CEV

X Baltazar Cardenal Porras C.
Arzobispo de Mérida
Presidente Honorario de la CEV




martes, 2 de mayo de 2017

Obispos de Venezuela: Los dichos del Papa reiteran su amor por el país

El arzobispo de Caracas, cardenal Jorge Urosa Savino, y sus obispos auxiliares, “deploran la reacción injusta y desconsiderada de algunas personas a las declaraciones del Papa, emitidas el pasado sábado 29 de abril”, según lo expresaron a través de una nota de prensa que difundió en esta fecha la Oficina de Información de la Arquidiócesis metropolitana.
Para el arzobispado de Caracas, las expresiones de Francisco en el avión que lo regresaba al Vaticano, “son declaraciones espontáneas, luego de un viaje agotador del Papa en Egipto, emitidas en un ambiente informal, que antes de ser condenadas, deben analizarse cuidadosamente. Sus expresiones deben leerse en un contexto más amplio”.
Consideran que con estas expresiones el Papa reitera claramente su amor por el país suramericano y dice que “todo lo que se pueda hacer por Venezuela hay que hacerlo, con las garantías necesarias”.
Explican que Francisco “hizo referencia al esfuerzo fallido de un diálogo insatisfactorio realizado en octubre y noviembre del año pasado”, según lo expresa la nota. “Y señala que hay personas que proponen nuevos encuentros”, añadieron los obispos de Caracas.
“El Papa no indica que se vaya a dar ninguna participación del Vaticano y afirma sin ambages que, en todo caso, “tiene que ser con condiciones, ya, condiciones muy claras”, precisaron.
Sostienen que las declaraciones del Papa Francisco deben leerse también en el marco de la carta del cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado del Vaticano “sobe el fallido diálogo, dirigida el 2 de diciembre de 2016 al Gobierno y a la oposición venezolana”.
En esta carta, Parolín “indicaba que los resultados no eran alentadores, y exigía al Gobierno condiciones para seguir adelante: tomar las medidas necesarias para el ingreso de alimentos y medicinas al país; que las partes acuerden un cronograma electoral; que se restituya a la Asamblea Nacional sus competencias constitucionales, y que se libere a los presos políticos”.
“Esta carta del Vaticano marcó el fin de ese diálogo”, consideraron.
“Pero además”, dicen los obispos de la iglesia caraqueña, “las declaraciones del Papa del sábado 29 de abril están enmarcadas en un mensaje formal dirigido por él al mundo entero y a los peregrinos en la Plaza San Pedro este domingo 30 de abril, en el cual el Papa afirmó:
“No dejan de llegar dramáticas noticias sobre la situación en Venezuela y el agravamiento de los enfrentamientos con numerosos muertos, heridos y detenidos. Mientras me uno al dolor de los familiares de las víctimas…dirijo un firme llamado al gobierno y a todos los componentes de la sociedad venezolana para que se evite cualquier forma ulterior de violencia, se respeten los derechos humanos, y se busquen soluciones negociadas a la grave crisis humanitaria, social, política y económica que sufre angustiada la población. Encomendamos a la Santísima Virgen María la intención de la paz, la reconciliación y la democracia de este querido país”.
Consideran que en “ese mensaje, pronunciado ante el mundo entero, el Papa manifiesta de nuevo su amor a Venezuela y denuncia claramente la grave crisis que sufre actualmente el pueblo venezolano, al tiempo que exige la búsqueda de soluciones negociadas a la actual crisis del país”.
Para concluir, el cardenal Jorge Urosa Savino y los obispos auxiliares de Caracas, “llaman, pues, a respetar al Papa, y a mantener vivo el amor al sucesor de Pedro que ha caracterizado siempre al pueblo católico venezolano”. 

domingo, 23 de abril de 2017

MENSAJE CON MOTIVO DEL DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA 2017 LA MISERICORDIA DEL SEÑOR ES ETERNA

MENSAJE CON MOTIVO DEL DOMINGO DE LA DIVINA MISERICORDIA 2017
LA MISERICORDIA DEL SEÑOR ES ETERNA
Hoy nos hemos reunido, como los primeros apóstoles, ocho días después de la Pascua, para glorificar y bendecir todos juntos, “a Dios Padre de nuestro Señor Jesucristo, por su gran misericordia porque al resucitar a Jesucristo de entre los muertos, nos concedió, renacer a la esperanza de una vida nueva” (1Pe 1,3-4).
Este año damos particulares gracias al Señor porque la celebración de este domingo de la Misericordia, con su prolongado tiempo de adoración del Santísimo Sacramento, las numerosas confesiones sacramentales, la multitudinaria procesión con la imagen de Jesús de la divina Misericordia y la eucaristía de cierre, está llegando a su vigésima edición. Este año bendecimos al Señor por este gran don para nuestra Iglesia, con la presencia de la imagen de Nuestra Señora de Fátima, con motivo del centenario de sus apariciones en Fátima, Portugal.
 El Santo evangelio según S. Juan, que acabamos de escuchar, nos narra la primera manifestación de Jesús a sus apóstoles, la tarde misma del día de su gloriosa resurrección. El evangelista destaca tres gestos del Señor: se hace presente en medio de sus apóstoles; les da su paz y les muestra las llagas de sus manos y costado. Con su presencia el Señor disipa el miedo que acogotaba a su pequeño rebaño y en su lugar colma sus corazones de una inmensa alegría.
Al mostrarles sus llagas, les hace entender que el crucificado y el resucitado son la misma persona. ¡El crucificado ha resucitado! El Resucitado ha vencido la muerte. Su cuerpo ya no lleva las cicatrices de los golpes, latigazos y torturas que inhumanamente le infligieron, pero conserva las llagas de los pies, de las manos y del costado, para dejar clara su identidad y para revelarnos hasta donde fue capaz de llegar en su amor extremo por la humanidad.
Las marcas del crucificado resucitado son el grito eterno del amor redentor de Dios. Su costado abierto es la puerta por donde toda la humanidad tiene acceso a su infinita misericordia. El agua y la sangre que brotaron de su corazón, por el lanzazo del centurión, representado en el cuadro de Santa Faustina con rayos de distintos colores, es un manantial de vida con suficiente potencia para acabar con todas las muertes, eliminar todos los males del mundo, perdonar todos los pecados habidos y por haber que los hombres podamos cometer. ¡Si, la misericordia del Señor es eterna y su amor no tiene fin!

Junto con la paz y la alegría, el Resucitado trae consigo otros dones. Abiertos nuevamente los corazones a la gracia, Cristo inicia con ellos una nueva creación: les entrega una formidable misión: la de reconstruir el mundo y las relaciones humanas sobre el fundamento de la paz. “La paz esté con ustedes. Como el Padre me ha enviado así los envío yo”. Para llevar a cabo tan formidable empresa es necesario que expulsen los miedos que paralizan a los seres humanos y los vuelven cobardes y transformar de raíz las relaciones humanas con la fuerza del perdón y de la reconciliación. “A quienes les perdonen los pecados les quedarán perdonados y a quienes no se los perdonen, les quedarán sin perdonar”.
 El cumplimiento de este mandato misionero, estará plagado de pruebas y dificultades A los apóstoles les esperan grandes pruebas. San Lucas las narrará en el libro de los Hechos de los Apóstoles: el mundo los odiará, serán amenazados., perseguidos, arrastrados ante tribunales, encarcelados, Pero nada detendrá a los apóstoles del Señor, porque ya están seguros de que el Señor está siempre con ellos y los llena de la audacia y valentía del Espíritu Santo. Por eso llegarán con su mensaje hasta los últimos linderos del Imperio romano.
Años más tarde, Pedro en su carta, les pedirá a las nuevas generaciones de cristianos la misma fe, la misma entereza, la misma alegría en medio de sus tribulaciones: “Alégrense aun cuando ahora tengan que sufrir un poco por adversidades de toda clase, a fin de que su fe, sometida a la prueba, sea hallada digna de alabanza, gloria y honor, el día de la manifestación de Cristo”.
Esa misma fe, esa misma audacia, esa misma fortaleza ante las pruebas, esa misma alegría en el anuncio fuerte del evangelio de Cristo es la que se nos está pidiendo hoy a todos los bautizados de esta arquidiócesis y a todos los venezolanos. A nosotros también puede asaltarnos el miedo o invadirnos la tentación de fiarnos tan sólo de nosotros mismos, de nuestras convicciones, ideologías o creencias.

Para romper este cerco del Mal, de las fuerzas malignas que se han apoderado del corazón y de la mente de los que nos dirigen, renovemos hoy nuestra fe en la presencia de Cristo Resucitado en medio de nosotros. Él nos dice: ¡Confíen en mí, confíen en mi misericordia! ¡Yo he vencido el mundo! Oremos intensamente para que el soplo de su Espíritu nos libere de la esclavitud de nuestros miedos, nos ponga de pie y nos haga portadores de alegría y esperanza, de misericordia y de compasión. Solo así llegará la paz que tanto anhelamos.

Mis queridos hermanos y hermanas, coloquemos esta tarde a los pies de la Divina Misericordia presente en esta eucaristía a todo el pueblo venezolano, particularmente al Presidente, y a los demás órganos de los poderes nacionales para que cumplan los acuerdos a los que llegaron en la mesa de diálogo anterior: devolverle a la AN todas sus facultades soberanas, liberar todos los presos políticos, abrir canales humanitarios para que el pueblo no siga pasando hambre ni careciendo de medicina, convocar a las elecciones previstas en la Constitución Bolivariana.
El cumplimiento previo de estos acuerdos ha de considerarse como una condición fundamental para darle seriedad y credibilidad a cualquier otra convocatoria a una nueva ronda diálogo nacional. Además de ello, las autoridades competentes deben controlar las fuerzas militares y paramilitares, para que cese la represión contra las manifestaciones pacíficas que en estos días se están llevando a cabo en el país. En este sentido vaya nuestra palabra de solidaridad con todas aquellas personas que han sido objeto de maltratos e insultos, como los cardenales Jorge Urosa y Baltazar Porras, y a todos lo que de una manera u otra han recibido lesiones y hasta la muerte. A estos últimos encomendamos a la santa misericordia de Dios.
El Libro de los Hechos al presentarnos la primera comunidad cristiana de Jerusalén, destaca la unidad que había entre sus miembros, cómo ponían en común sus bienes y se ayudaban unos a otros. Y nos revela el secreto de esta unidad: escuchaban juntos las enseñanzas de los apóstoles, se congregaban para orar en común y celebraban la eucaristía, que ellos llamaban la fracción del pan. Ese es el modelo de comunidad nacional pacífica y fraterna que debemos construir.
«Muchos otros signos, que no están escritos en este libro, hizo Jesús a la vista de los discípulos» (Jn 20,30) nos relata el discípulo amado de Jesús. El Evangelio es el libro de la misericordia de Dios, para leer y releer, porque todo lo que Jesús ha dicho y hecho es expresión de la misericordia del Padre. Sin embargo, no todo fue escrito; el Evangelio de la misericordia continúa siendo un libro abierto, donde se siguen escribiendo los signos de los discípulos de Cristo, gestos concretos de amor, que son el mejor testimonio de la misericordia. Todos estamos llamados a ser escritores vivos del Evangelio, portadores de la Buena Noticia a todo hombre y mujer de hoy. Lo podemos hacer realizando las obras de misericordia corporales y espirituales, que son el estilo de vida del cristiano, especialmente en estos momentos turbulentos que vivimos en nuestra querida patria. Recordemos que “en el atardecer de nuestras vidas seremos juzgados en el amor” (San Juan de la Cruz)
Antes de concluir quisiera elevar una oración muy especial por los jóvenes que están en las calles, en forma valerosa, solicitando un mejor país. Dios les bendiga y de fortaleza en esas jornadas donde arriesgan sus vidas, como dice Isaías (40:29): “El da fuerzas al cansado, y multiplica las fuerzas al que no tiene ninguna”.
Que nuestra Madre la Santísima Virgen María, que siempre nos ha acompañado en todos los momentos difíciles de nuestra historia, y que esta vez se hace presente a través de la invocación de Nuestra Señora de Fátima, nos bendiga y nos enseñe a perdonarnos, reconciliarnos, tendernos la mano como hermanos, a defender pacíficamente nuestros derechos fundamentales y a construir juntos la paz.
Maracaibo 23 de abril de 2017


+Ubaldo R Santana Sequera FMI
Arzobispo de Maracaibo



martes, 18 de abril de 2017

Comunicado de la CEV: LOS VENEZOLANOS EXIGIMOS EL RESPETO A NUESTROS DERECHOS CIVILES Y A TODOS NUESTROS DERECHOS.

Comunicado de la CEV
LOS VENEZOLANOS EXIGIMOS EL RESPETO A NUESTROS DERECHOS CIVILES Y A TODOS NUESTROS DERECHOS.

1. En estos momentos de gran confrontación política, la Presidencia de la Conferencia Episcopal Venezolana hace a todos los venezolanos un llamado a rechazar cualquier manifestación de violencia y a respetar los derechos de todos y cada uno de los ciudadanos.

2. La democracia se caracteriza, ante todo, por el respeto y protección de los derechos de los ciudadanos. Cuando el Estado (o el Gobierno) los desconoce o irrespeta, deja de ser un Estado democrático, pierde legitimidad en su desempeño, pues su función es la defensa de todos los ciudadanos independientemente de su ideología política. Los ciudadanos conservan sus derechos, pero los ven disminuidos o anulados. Hay otros factores que niegan la democracia, como es la concentración de los poderes públicos en manos de un solo poder. Esta es la situación actual de Venezuela. 3. Defender los derechos humanos fundamentales, la vida, la libertad, la salud....y los demás derechos de los ciudadanos, es un deber de todo ser humano. Es también un derecho y un deber de la Iglesia y de todos los creyentes, pues lo derechos humanos y civiles no pertenecen exclusivamente al ámbito de lo sociopolítico sino también al religioso. Para los creyentes, en efecto, Dios es el autor de la vida y su protector. El mandato divino "No matarás" es una defensa de la vida. En esta misma línea se inscribe el mandato de proteger la creación y promover una ecología integral.

3. Para los creyentes en Cristo, el mandato va más allá del "No matarás". En el Evangelio, Jesucristo nos manda: Amen a sus enemigos, recen por los que los persiguen (Mt 5,46).El cristianismo es el primero y fundamental humanismo, fundamentado en la voluntad de Dios, lo que El quiere para la humanidad, y en su palabra. 

4. La protesta cívica y pacífica no es un delito. ¡Es un derecho! Su control no puede ser una represión desmedida. La Constitución Nacional la garantiza, las leyes la amparan. La sociedad la reclama y la protege. La Iglesia acompaña y exhorta a los ciudadanos para que sea pacífica. Las marchas cívicas deben ser libres sin más restricciones que las que se derivan del deber de respetar la vida, la propiedad y el bien común.

5. La Conferencia Episcopal Venezolana respalda en todos sus aspectos las declaraciones y actuaciones de los Señores Cardenales Jorge Urosa Savino, Arzobispo de Caracas, y Baltazar Porras, Arzobispo de Mérida, y de otros pastores de nuestra Iglesia.

6. La Conferencia Episcopal Venezolana pide a todos los ciudadanos, a los creyentes en Cristo y a los hombres y mujeres de buena voluntad, actuar según la recta conciencia, los principios democráticos y las leyes del país, así como ejercer el derecho a la manifestación y protesta pública de manera respetuosa con las personas y propiedades y de modo responsable y pacífico. Cristo Resucitado llama a todos a compartir gestos de reconciliación y a "la búsqueda de válidas soluciones pacíficas antes las controversias, para el progreso y la consolidación de las instituciones democráticas, en el pleno respeto del estado de derecho" (PAPA FRANCISCO, Bendición Urbi et orbi, 16.04.2017)

7. La Conferencia Episcopal Venezolana exige al Gobierno, particularmente al Ministerio Popular para las Relaciones Interiores, Justicia y Paz, a la Guardia Nacional y a los Organismos Policiales respetar en sus actuaciones la dignidad de las personas y el derecho a la libre expresión de la protesta y manifestaciones pacíficas y democráticas.

8. Que Jesucristo Resucitado y su Santísima Madre nos alcancen del Padre Celestial la iluminación para celebrar el histórico 19 de Abril con dignidad, respeto y paz.

Caracas, 18 de Abril de 2017


† Diego Padrón
Arzobispo de Cumaná Presidente de la CEV
Presidente de la CEV


lunes, 17 de abril de 2017

El adoctrinamiento de género llega a la escuela La «mentira» de la ideología de género a los niños: tú eliges ser chico o chica


Esta propuesta, respaldada por la legislación en nuestro país y que se pretende imponer en todos los centros independientemente de su ideario, puede, según expertos consultados por Alfa y Omega, causar «confusión» y «sufrimientos» en jóvenes y adolescentes en proceso de formación. Además de una falta de libertad para quienes no la acepten o la critiquen, pues pueden verse sometidos a sanciones e incluso a la retirada de conciertos en el caso de la educación.
«Hoy a los niños –¡a los niños!– se les enseña esto: que cada uno puede elegir el sexo. ¿Y por qué se enseña esto? Porque los libros son de las personas e instituciones que te dan dinero. Son las colonizaciones ideológicas, sostenidas también por países muy influyentes. Es terrible». «La ideología de género lleva a proyectos educativos y a directrices legislativas que promueven una identidad personal y una intimidad afectiva radicalmente desvinculada de la diversidad biológica entre hombre y mujer». «Me contaba un papá francés que en la mesa hablaba con los hijos, católicos como él y su mujer; y le preguntaba al niño de 10 años sobre qué quería ser cuando fuese grande. “Una muchacha”, respondió. El papá se acordó de que el libro del colegio enseñaba la teoría de género y esto va contra las cosas naturales. Una cosa es que una persona tenga esta tendencia, esta opción, e incluso cambie de sexo, y otra cosa es hacer la enseñanza en la escuela con esta línea para cambiar la mentalidad». «Las personas se deben acompañar como las acompaña Jesús. Cuando una persona que tiene esta condición llega hasta Jesús, Jesús no le dirá: “Vete porque eres homosexual”. No. Yo me refiero a esa maldad que hoy se hace en el adoctrinamiento de la teoría de género».
Todas estas palabras pertenecen al Papa Francisco, que no ha dudado en denunciar, en numerosas ocasiones, lo que considera «una equivocación de la mente humana que genera confusión», sobre todo, cuando se intenta imponer a los más pequeños. Además, también recalca el Pontífice la diferencia entre el análisis crítico de una ideología como esta y las personas, a las que siempre hay que acoger.
María Lacalle, doctora en Derecho y profesora de la Universidad Francisco de Vitoria, ahonda en una entrevista con Alfa y Omega: «La ideología de género defiende que cada uno puede elegir en cada momento de su vida cuál es su género y su orientación sexual, con total independencia de su cuerpo masculino o femenino. Niegan que la humanidad esté formada por hombres y mujeres, y defienden que está formada por sujetos que eligen en cada momento su género en función de cómo se sienten y cómo quieren ser percibidos. Sorprendentemente, se han llegado a definir 112 géneros. Y para que esto pueda hacerse realidad, esta ideología lucha por la deconstrucción de la sociedad y por la abolición de todas las normas, instituciones, usos y costumbres que puedan ser un obstáculo, como el matrimonio y la familia, donde la identidad masculina y femenina, íntimamente relacionadas con la paternidad y la maternidad, son vividas en toda su hondura».
Especialmente vulnerables a este mensaje son los niños y adolescentes, pues varios expertos consultados por este semanario señalan que provoca «confusión, desconcierto y mucho sufrimiento». Dice María Lacalle que en ocasiones, a determinadas edades, se pueden presentar dudas sobre la identidad sexual que en su mayoría se resuelven solas, pero añade que «si en esos momentos de duda se dice a los niños y niñas que pueden elegir lo que quieren ser, lo que son dudas que se resuelven solas se pueden convertir en un problema grave, especialmente si se recurre a procedimientos invasivos y en ocasiones irreversibles, como tratamientos hormonales con serios efectos secundarios o cirugía de reasignación sexual».
Evidencias

Foto: Pixabay
Esta afirmación encuentra soporte en los datos de la Asociación Americana de Psiquiatría, que señala que el 98 % de los varones y el 86 % de las mujeres que durante la infancia confunden su género, finalmente aceptan su sexo biológico tras pasar por la pubertad. Y por esto, otra organización médica americana, en este caso el Colegio de Pediatras, advierte de que «condicionar la educación de los niños haciéndoles creer que la suplantación del sexo biológico es algo normal y saludable, es abuso infantil. Promover la ideología de género de forma generalizada a través de la educación confundirá a niños y padres».
De hecho, María Lacalle la define como «una ideología radicalmente anticientífica», pues rechaza «las evidencias más claras y rotundas como que los seres humanos son hombres y mujeres, lo cual está determinado genéticamente, diferencia biológica que está orientada a la reproducción y a la perpetuación de la especie». «No hace falta ser católico para comprender esto, que es evidente. Aunque es cierto que la fe católica arroja, además, una luz que nos permite comprender en toda su belleza y grandeza el sentido y significado de la masculinidad y la feminidad», subraya.
El neuropsicólogo infantil Nacho Calderón Castro, director del Instituto de Neuropsicología y Psicopedagogía Aplicadas (INPA) es más concreto: «En la adolescencia, sobre todo en varones, pueden surgir dudas sobre la orientación sexual, y más en estos días. Cuando preguntas a un chico que tiene dudas quién le atrae, en el 99 % de los casos es un varón con rasgos femeninos. Entonces, no le atraen los hombres; lo que pasa es que ha descubierto rasgos femeninos en él. Si desde el principio el mensaje que le damos es que ya es homosexual, puede dar un giro que no es real. En el caso de las chicas es menos frecuente, pero lo que está ocurriendo es que empiezan a tener relaciones sexuales muy pronto, pero se sienten insatisfechas afectivamente y pueden llegar a preguntarse si lo que les pasa realmente es que no le gustan los hombres».
Según Calderón, la ideología de género, «como mentira que es», genera «confusión» y, por tanto, «insatisfacción». En su opinión, sus efectos exceden la cuestión de la personalidad hasta llegar a la social. «Siempre la comparo, porque es un paradigma y origen de esta ideología, con el comunismo. El comunismo ha dado consignas que eran falsas y creó una sociedad que ha sufrido terriblemente y sigue sufriendo sus consecuencias. Como el comunismo es falso, cayó como un castillo de naipes, pero en el proceso hubo muchos damnificados. La ideología de género caerá porque la mentira no puede durar mucho, pero va a causar un daño evidente a la sociedad».
Alternativas
María José Mariscal es monitora del curso Teen Star, un programa sobre afectividad y sexualidad que tiene su base en la doctrina de la Iglesia. Ella lo imparte en Granada después de que el Arzobispado pusiese en marcha esta propuesta el pasado mes de diciembre. Trabajan con jóvenes de distintos centros, todos concertados, chicos que están muy influenciados por la ideología de género, y así se manifiesta en las sesiones de trabajo con ellos. En primer lugar, no reconocen que el hombre y la mujer son diferentes y, por ello, les explicamos que «sí lo somos, lo cual no significa desprecio ni discriminación, y se lo enseñamos a través de la anatomía, del funcionamiento del cerebro de cada sexo». «Y lo van entendiendo», añade, aunque reconoce que, en general, los adolescentes y jóvenes tienen «un cacao» con el tema de la homosexualidad. «Ellos ofrecen argumentos razonables como el de “si se quieren, qué más da” y, de hecho, preguntan mucho el porqué de la posición de la Iglesia en este sentido», apunta. Desde Teen Star, se les ofrecen respuestas desde la biología, el entorno en el que viven y en su experiencia personal concreta.
En una línea parecida trabaja la Fundación Desarrollo y Persona, que tiene un programa de educación afectiva y sexual basado en la Teología del Cuerpo de san Juan Pablo II y de las enseñanzas de la Iglesia, aunque como reconoce Eduardo Navarro, uno de sus profesores, «la propuesta no es estrictamente desde la fe». Eduardo hablará de ideología de género, junto a María Lacalle, en las Jornadas Nacionales de Vicarios y Delegados de Enseñanza, que organiza la Conferencia Episcopal Española del 2 al 4 de febrero, que abordarán de forma integral la educación religiosa en la escuela. Reconoce que la mayor parte de actividades las realizan en colegios católicos y parroquias, pero que también pueden ir a colegios públicos. Como a María José, el tema que más preguntas genera es la cuestión de la homosexualidad tanto en las sesiones con los alumnos como con los padres, con quien se tiene una reunión previa. «Debemos dar una respuesta desde la prudencia. Si alguien vive esto con confusión y le causa dolor, le invitamos a hablar con alguien y preguntar. Incluso se le puede acompañar de una forma personal».
Miedo y falta de libertad

Avery Jackson se ha convertido en el símbolo de lo que se ha dado en llamar «revolución de género». Avery es un niño de 9 años que en 2012 empezó su conversión de género y ahora ya no lo es más, sino una niña. Fue la portada de la prestigiosa revista National Geographic este mes de enero. Foto: Twitter
Eduardo habla de prudencia a la hora de abordar estas cuestiones, lo mismo que Nacho Calderón, que afirma que si te posicionas contra la ideología de género y todo lo que se deriva de ella «estás señalado, te llaman homófobo… Te da hasta vergüenza combatirla». «Es un mecanismo bien pensado, como el cuento del rey desnudo. Si dices lo que estás viendo es que eres poco inteligente; por eso no dices que el rey va desnudo. Es asombroso el éxito que está teniendo la ideología de género a pesar de ser una mentira evidente», añade. María Lacalle recuerda que en las leyes aprobadas recientemente en nuestro país, en Madrid o Valencia, aunque les falta todavía un desarrollo reglamentario, recogen un régimen sancionador, que ya se ha aplicado al director del colegio Juan Pablo II de Alcorcón por criticar la ideología de género.
Un miedo y también falta de libertad que provoca que colegios católicos no se atrevan a dar una opinión pública sobre esta ideología contraria al ideario católico, así como a explicar cómo le plantan cara, tal y como ha podido comprobar este semanario después de varias consultas. Todo ello, a pesar de que, según explica Lacalle, también doctora en Derecho, llevar la ideología de género a la escuela va contra el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones, así como contra las libertades de expresión, información y de cátedra, o las libertades ideológica y religiosa.
En Valencia, una ley que se está tramitando en las cortes autonómicas propugna, entre otras cosas, que se puedan retirar conciertos o sancionar a cualquier persona o entidad si no se acepta los postulados de la ideología de género. Sobre ella se manifestó Benigno Blanco, abogado, expresidente del Foro de la Familia, en el propio parlamento autonómico: «Hasta ahora, las opiniones sobre la sexualidad pertenecían al ámbito de la libertad de pensamiento e ideológica de los ciudadanos. De aprobarse esta norma, en la Comunidad Valenciana habrá una visión de la sexualidad asumida por el poder público y, en consecuencia, los ciudadanos que no comparten esa visión o ideología verán restringida su libertad de pensamiento y expresión en la materia. Este proyecto de ley es un peligro para las libertades dada la asunción de ese confesionalismo de género».
No a la discriminación, tampoco a la imposición
María Lacalle sostiene que lo que se está haciendo «bajo el paraguas de la antidiscriminación es imponer la ideología de género, establecer privilegios para dicho colectivo y violar la libertad de todos los que no compartimos esa ideología». «Creo que estamos de acuerdo en que no se puede admitir ningún tipo de discriminación injusta, pero hay leyes como la de Madrid que tratan de imponer una ideología y de reconocer privilegios al colectivo LGTBI violando derechos y libertades reconocidos en la Constitución». La profesora distingue aquí entre ideología y las personas: «Una cosa es defenderse de la imposición totalitaria y otra cosa muy distinta es el respeto a la persona y la actitud de acogida. Todos los niños deben ser acogidos y amados como Dios ama a todos y cada uno. Y los que viven situaciones difíciles deben recibir una acogida muy especial. Lo cual no quiere decir que haya que justificar cualquier cosa».
«Hay que luchar contra la discriminación –explicaba Benigno Blanco en la citada comparecencia– que pervive en la sociedad española contra los transexuales y otros grupos, pero sin pagar el precio de apoderar a los poderes públicos para abandonar su neutralidad ideológica interfiriendo en la libertad de pensamiento, ideológica, de educación y de creencias de los ciudadanos. Cuando se cercenan las libertades públicas no se acaba con las discriminaciones sino que se posibilitan muchas más. Para evitar el sufrimiento de las personas concretas en situaciones singulares lo mejor es dejar actuar a quienes se preocupan por amor de esas personas y no meter al poder político por el medio imponiendo criterios ideológicos a todos. La historia está llena del inmenso dolor que este buenismo político puede generar».

Tomado de: http://www.alfayomega.es/91543/la-mentira-de-la-ideologia-de-genero-a-los-ninos-tu-eliges-ser-chico-o-chica

Entrevista al arzobispo de Maracaibo, monseñor Ubaldo Santana «En Venezuela hay ya un baño de sangre»


En las últimas semanas los obispos venezolanos han endurecido las críticas al Gobierno y, sospechan, empiezan a experimentar las consecuencias.
«No hay derecho a que nuestra gente tenga que sufrir tanto», decía el arzobispo de Maracaibo con lágrimas en los ojos, a un emocionado auditorio en una charla organizada la semana pasada por la iniciativa jesuita EntreParéntesis y la cátedra de América Latina de la Universidad Pontificia de Comillas. A la mañana siguiente monseñor Ubaldo Santana recibía a este semanario durante su visita a la Conferencia Episcopal Española. En particular, dice, le preocupa «la desnutrición infantil» y la falta de medicinas, «sobre todo las que se necesitan para los tratamientos más costosos, como el cáncer o la diabetes». Otro problema serio es, para él «la polarización política» en Venezuela, que dificulta una salida a la crisis. Todo ello –recuerda– acaban de denunciarlo los obispos venezolanos en su recién aprobada exhortación pastoral Jesucristo: luz y camino para Venezuela.
¿Cómo es ahora la relación de los obispos con el Gobierno?
Sigue siendo difícil, quizá ahora más por las últimas intervenciones públicas de los obispos. Se están produciendo ciertas escaladas. Ha habido muchos más robos, asaltos a las parroquias… Vemos allí una forma de actuar que pareciera que estuviera como articulada o concertada. Y se están produciendo últimamente algunos hostigamientos y acosos a los obispos. Podemos decir que esto todavía es inicial, no sabemos si va a aumentar en el futuro, pero indudablemente no han mejorado las relaciones entre la Iglesia y algunos estamentos del Gobierno nacional.
Grupos populares que hayan sido armados, como se ha denunciado en otras partes del país, ¿los hay también en Maracaibo?
Grupos armados los hay en todo el país. En Maracaibo tenemos, además, grupos de delincuentes y pandilleros que parecieran gozar de cierta impunidad. Sabemos que hay mucho hacinamiento en las cárceles y algunas veces las autoridades han optado por la liberación masiva de presos para descongestionarlas. Y tenemos grupos de extorsión que operan en la ciudad, muchos encubiertos por organismos de la seguridad, y no pocas veces reforzados por efectivos de algunos de esos grupos, que de día ejercen el orden y de noche atracan. Y a esto se añade la presencia de los grupos armados irregulares en la frontera, procedentes de Colombia. Aseguran, previo pago de lo que llamamos una vacuna, la protección, el orden y la resolución de los pequeños conflictos vecinales.
¿Paramilitares?
Y guerrilleros, del ELN y de algunas facciones de las FARC, que siguen todavía operando. No todas las FARC se han desmovilizado.
El representante del Papa, monseñor Claudio Mario Celli, habló en noviembre del peligro de un baño de sangre en Venezuela. ¿Hay riesgo de una guerra civil, o más bien de que una parte de la población que está armada actúe contra la otra?
En este momento hablar de una guerra civil sería en términos muy asimétricos. La parte que posee armamento pertenece al oficialismo. Los grupos opositores no puedo decir que no tengan armas, porque hoy el tráfico de armas es incontrolable, pero quizá no en el número y la cantidad de los otros grupos. Eso no significa que no pueda existir un baño de sangre. De hecho, podemos decir que en Venezuela hay ya un baño de sangre de considerables proporciones. Hablamos de cerca de 30.000 asesinatos al año, y si no logramos encontrar caminos pacíficos para entendernos, ese número puede aumentar.
Acaba de celebrarse en Venezuela la primera asamblea de obispos y laicos. ¿Cómo resultó?
El balance ha sido altamente positivo. Se ha palpado una gran sintonía en el sentimiento de los laicos con respecto a la necesidad de un cambio político en el país, y esto lo recogió la exhortación. Hablamos de cómo puede jugar un papel más importante el laicado en la Iglesia y en su acción transformadora en las diversas realidades de la sociedad. También sobre la formación que se está ofreciendo a los laicos y su incidencia, porque vemos que no están suficientemente presentes como católicos en el mundo político, económico y cultural. El tiempo fue corto, pero dio pie a propuestas para futuros encuentros.
En la exhortación lamentan ustedes que la contribución a la paz en Venezuela del Papa ha sido malinterpretada. Ha habido críticas a que esta labor facilitadora del diálogo ha tenido como efecto la desmovilización de la oposición en un momento crítico…
Yo creo que ha sido un efecto indirecto, no buscado. El deseo del Santo Padre era ofrecer su ayuda, a pesar de que se conocía la complejidad del tema y la incertidumbre sobre la posibilidad de llegar a resultados concretos, o que podía aportar una razón para postergar opciones tan importantes como la puesta en marcha del referéndum revocatorio. Por parte del Gobierno se demostró desde el principio que no tenían interés en que se llevara a cabo el referéndum, pero la Santa Sede ha intervenido porque está profundamente convencida de que tarde o temprano tenemos que llegar a una solución pacífica. Es verdad, hubo en un primer momento la sensación de que la Santa Sede estaba actuando por un lado, y la Conferencia Episcopal, por otro…
¿Y era así? ¿Cómo se articula la actuación del episcopado con el enviado del Papa, monseñor Celli, y con el nuncio, monseñor Giordano?
La relación de la Conferencia con la Nunciatura ha sido muy intensa, frecuente y regular, a través de la presidencia de la Conferencia Episcopal. Ahora, cuando la Santa Sede toma la decisión de enviar a un facilitador y escoge primero al nuncio en Argentina, y luego a monseñor Celli, quizá ahí no estábamos nosotros perfectamente informados de quién venía, por qué venía y en calidad de qué, pero eso se subsanó con bastante rapidez, porque en cuanto monseñor Celli pudo, invitó a los obispos a una reunión para aclarar su rol, y los que no pudimos asistir a Caracas recibimos después información del nuncio. Pero la opinión pública no ha sido bien informada. En términos generales, la primera reacción fue de desconfianza y frustración sobre el rol que parecía jugar la Santa Sede, porque parecía más bien un freno y una distracción de lo que en ese momento significaba el enfoque sustancial de lo que se estaba buscando: una salida electoral, pacífica, no violenta, a través del referéndum.
¿Esa salida sigue existiendo? El 10 de enero se entró en los dos últimos años de mandato presidencial, con lo cual, de prosperar el referéndum revocatorio, ya no habría nuevas elecciones, sino que el número dos de Nicolás Maduro asumiría el cargo.
Claro, el referéndum ya no tiene la misma fuerza. Ya no habría un cambio fuerte en la dirección política del país, sino la sustitución de unas personas por otras. Por eso ahora se piensa más bien en elecciones regionales, en elecciones nacionales e incluso algunos hablan del adelantamiento de elecciones presidenciales. Yo creo que lo que más puede encontrar consenso son aquellas opciones que figuran dentro del calendario electoral normal y que más se apegan a las fórmulas constitucionales.

sábado, 15 de abril de 2017

VIGILIA PASCUAL 2017 - HOMILÍA

VIGILIA PASCUAL
HOMILÍA

Muy queridos hermanos,
Con la celebración de esta Vigilia Pascual llegamos al corazón de esta semana mayor y a la culminación del Triduo Pascual. Hemos recorrido toda la Cuaresma para prepararnos a esta fiesta. El pueblo de Israel celebraba la Pascua para conmemorar la liberación de la esclavitud egipcia, el paso del Mar Rojo y la Alianza con Dios en el Monte Sinaí, Nosotros los cristianos, dispersos por el mundo, nos congregamos esta noche en Vigilia de alabanza y oración para celebrar nuestra Pascua, haciendo memoria de la Resurrección de Nuestro Señor Jesucristo de entre los muertos. Creemos firmemente que la Pascua de Jesucristo, es decir su Pasión, Muerte y Resurrección, es un acontecimiento que no ocurrió para él solo, sino para todos los que creemos en él, Cristo Jesús Resucitado es nuestra Resurrección.
¿Qué ocurrió en una noche como la de hoy hace más de dos mil años, en aquel jardín donde se encontraba la tumba donde había sido colocado el viernes el cuerpo inerte de Jesús de Nazaret? Todo lo que sabemos es lo que nos narran los evangelios y los escritos del Nuevo Testamento. No hay palabras humanas capaces de explicar claramente qué fue lo que pasó exactamente. El hecho es que Jesús ya no está en el sepulcro, se hace reconocer por las mujeres que vienen a embalsamarlo, les hace ver que no necesita eso. Que vayan y anuncien a los apóstoles que él vive. De múltiples maneras se hace presente, valiéndose de un cuerpo glorioso, en los lugares donde están reunidos sus temerosos y asombrados discípulos, derriba sus dudas, abre sus ojos con la luz de la Escritura, llena sus corazones de renovada alegría, les comunica su Espíritu, les ratifica la misión que ya les había encomendado y los capacita para ir como testigos suyos hasta los confines del mundo.
La Resurrección de Jesús no se quedó en el ayer. Sus efectos y consecuencias tienen también hoy impacto sobre la creación, el mundo y sobre cada uno de nosotros. Hoy nuestro Salvador rompe las puertas y los cerrojos de la muerte. Rueda todas las piedras que nos encierran en las tumbas del pecado. Hoy derriba los muros de las prisiones donde nos tienen encerrados nuestras pasiones desordenadas y nuestros vicios. Hoy el Señor nos fuerza para luchar contra todas las fuerzas del mal que nos acosan y nos impiden vivir como hermanos.  Él nos ofrece su victoria para que se vuelva también nuestra victoria.
 Ya no estamos condenados a ser esclavos de nuestros pecados; a vivir sujetos a nuestras pasiones; a dejarnos dominar por el odio o la violencia. Ya la destrucción y la guerra no son nuestro fatal destino. No estamos destinados a destruirnos unos a otros. Con Cristo Jesús, victorioso de la muerte, se han abierto nuevos caminos para acabar con el modelo de vida impuesto por Caín, modelo basado en la violencia, en la dominación del más fuerte y en la opresión de los débiles.
Con Cristo Jesús Resucitado se inicia una nueva humanidad hecha de hombres y mujeres, iguales en dignidad, capaces de construir un modelo de humanidad basada en la aceptación mutua, el respeto de todo ser humano, la cooperación entre todos para alcanzar el bien común, en la fraternidad universal. Esta es la única bandera que podemos levantar los cristianos.
Así vivió Cristo Jesús desde que vino a este mundo.  Desde su hogar de Nazaret, de mano de José y de la Virgen María, aprendió a darle a su vida un profundo sentido de servicio, de entrega total en favor y beneficio de sus hermanos, particularmente los más abandonados, despreciados, maltratados. Cuando leemos los evangelios nos damos cuenta que así fue también todo su ministerio público. Desde que se levantaba hasta bien entrada la noche, dedicaba su tiempo a animar a los decaídos, a enseñar a los sencillos, a curar a los enfermos, a aliviar las cargas, a consolar a los afligidos, a expulsar el demonio de este mundo, a implantar el Reino de su Padre.
Su muerte en la cruz fue consecuencia de este modo de vivir suyo. Su modo de entender la vida en este mundo molestó a las grandes autoridades que vieron amenazados sus poderes y sus bienes terrenos. No encontró la aprobación de los hombres de su tiempo, pero si la de su Padre Dios, En sus manos se abandonó y siempre se fio de Él, en medio de las dificultades y obstáculos. Así fue como se mantuvo firme y no abandonó nunca el camino que Él le había señalado. Fue fiel a sus principios, valores e ideales hasta el final, guiado por la luz poderosa de la Palabra de su Padre Dios y la fuerza de su Espíritu de amor.
Todo lo que compartió en su peregrinar terrestre y ministerio público no era más que un anticipo de la vida nueva que quería compartir con los suyos una vez resucitado. Nunca vivió para sí sino para su Padre y para sus hermanos. Tampoco resucitó para sí sino para glorificar a su Padre y salvar a sus hermanos.  No resucitó solo para sí, sino que resucitó para que todos pudiéramos también resucitar con él y como él. San Pablo clamaba: “Si con él morimos con el resucitaremos”.
Es decir, si vivimos como Cristo vivió y morimos como Cristo murió, resucitaremos como Cristo resucitó. Ese es el camino nuevo que él nos ofrece y en el que nosotros hemos sido introducidos en el bautismo. El Señor Jesús que salió victorioso del sepulcro, concede a todos sus fieles seguidores que han sido sepultados con él en las aguas del bautismo salir de ellas resucitados con la misma fuerza amorosa del Espíritu Santo que lo liberó a él para siempre. Esta es la gran noticia que compartimos con todos los que esta noche se bautizan en las aguas de la vida nueva. Esta es la gran noticia que estamos decididos a vivir y a compartir y por eso con gran alegría ahora nos disponemos a renovar nuestras promesas bautismales.
Vigilia Pascual, 15 de abril de 2017
+Ubaldo R Santana Sequera
Arzobispo de Maracaibo